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A quien conmigo va…

8 comentarios

29 enero 2010 a las 2:31, por

captura-de-pantalla-2010-01-29-a-las-022900“Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va”, dijo en una ocasión el cantautor Amancio Prada en una entrevista. Visión grupal, casi antropológicamente grupal de la vida y el andar por ella. Interesante forma de estar en el mundo que es más común de lo que parece y que nos limita visiones y perspectivas, amistades y proyectos, holas y objetivos comunes. La vida es una larga concatenación de adioses con algún feliz recibimiento, y no porque así lo decida esa vida, sino porque así lo imponemos los que por ella transitamos.

El ser humano es un animal cultural, de principios éticos y estéticos, pero más proclive a la brocha gorda que al pincel. Freud tiene un librito titulado “El Malestar en la Cultura”. Comenta el amigo Sigmund que el hombre tiene en sí una constante lucha entre su parte animal, dominada por los instintos y los impulsos, y su parte cultural, dominada por la reflexión y la ética. Suele ganar la parte cultural, pero eso provoca un constante malestar del alma que debe ser resuelto de algún modo. Esa resolución no es objeto de este artículo, por lo que aconsejo al lector que acuda a las fuentes.

¿Y a qué viene todo esto? Preguntarán ustedes con razón. Permítanme un momento de divagación antes de llegar a lo concreto.

Somos un animal grupal, y grupal excluyente, mal que les pese a muchos. Somos un animal cultural, pero con un fuerte componente salvaje que nos lleva a proteger y defender una posición de dominio. Esa combinación se observa claramente en las relaciones sociales, sobre todo si están trufadas de elementos de ganancia económica.

Llevamos mucho tiempo defendiendo con la boca bien grande y con un altavoz de coros y miméticos repetidores el valor de la colaboración, del famoso 2.0 y del conocimiento compartido. El sector turístico ha abrazado con fervor de converso todo este mensaje como tabla de salvación, como certificado de autenticidad, de modernidad, como prueba del nueve de estar “a la última”. La matrícula de la vanguardia se ha exhibido con un orgullo indisimulado por todos los foros y canales por los que se pudiera transmitir. Pero en muchos casos no ha sido sino eso, una matrícula de poner y quitar, un cartel publicitario más que real que trataba de atraer el foco pero sin mover mucho al actor, no fuera que se le notara la impostura y se le corriera el maquillaje.

FITUR ha sido un éxito para muchos. Para algunos porque les ha permitido (nos ha permitido, y perdonen este agrupamiento mental y absolutamente inmodesto) constatar que hay proyectos sólidos con mucho recorrido (o futuro, como dirían los cursis) y atractivos no sólo en los resultados, sino también en la conceptualización. Y en este caso hay, felizmente, más de los que algunos quisieran. Para otros FITUR ha permitido ser el entorno de autoafirmación anual, un espacio de reuniones de amigos completamente legítimas pero que se barnizan, como me decía un conocido, con una capa de teletienda y se visten con un traje de modernidad ya sobrepasada. Encuentros de repetición que año tras año proclaman a los cuatro vientos éxitos de crítica y público cuando en privado el mensaje que se transmite es otro. Para este viaje no hacían falta estas alforjas, en realidad no hacía falta ni el burro que las llevara.

Porque además esto de los grupos tiene un componente de flexibilidad muy curioso, pues depende de un elemento externo, el dinero. Cuando hay dinero para todos, cuando la gasolina llena todos los depósitos empresariales, las palabras “colaboración”, “compartir” o “comunidad” se transmiten con una alegría que casi es excesiva. Sin embargo, en momentos de crisis se multiplican los grupos endogámicos que, siguiendo con el mismo discurso, tratan de proteger su parcela de poder en un “quítate tú para ponerme yo” porque, piensan, hay mucho dinero en juego.

Y el mensaje, como digo, sigue siendo el mismo. Pero los contenidos se vacían y los significados se adaptan a las necesidades del transmisor. La fachada es la misma, pero la decoración ha cambiado completamente en el interior.

La intrahistoria de FITUR es curiosa. Y triste. Y lo peor es que el sector lo está sufriendo y lo seguirá sufriendo durante los próximos años. Los grupos de presión se van a comportar como auténticos lobbys informales, camarillas de poder en el que un enjambre de correveidiles harán el trabajo sucio mientras los eternamente colaborativos, dospuntoceristas y chulipandis pondrán cara de “pero qué bien me caes y cuánto te quiero”, siempre que no me toques “lo mío” ni mi parte del pastel, claro.

Se han visto movimientos interesantes postFITUR y más que se verán. Y Twitter ha sido un escenario magnífico para visualizarlo. Creo que ya lo escribí hace tiempo: los medios sociales se están llenando de obviedades y contenidos vacíos, pero tal vez porque son medios en los que nos relacionamos de manera natural, y nuestras relaciones tienen mucho de superficialidad.

Sin duda los agrupamientos que se han observado en la Red no han supuesto una mejora del mensaje o un aumento de la calidad de los contenidos. Más bien al contrario. Han servido de canal transmisor de palmadas en la espalda, de adulaciones varias y de manifestaciones de autosatisfacción.

Se están pervirtiendo las funcionalidades. Incluso herramientas y aplicaciones que en un primer momento pudieran tener una clara función de compartir, de transmitir valor, han dejado de tenerlo. Es el caso del FollowFriday (#FF) que de ser un recurso para recomendar usuarios interesantes que por su aporte de valor fueran atractivos de seguir, ha pasado a convertirse en un recurso de marketing más en el que prima el número de impactos conseguidos más que la calidad de los mismos. De ese modo vemos a usuarios pidiendo por todo Twitter ser bendecidos por un #FF que les permita subir en las listas de los más nominados y tener un momento de gloria. Más momentos de autosatisfacción. Aquí también se ven los grupos.

Estamos segmentando el sector, pero no para el bien del cliente, para mejorar nuestro aporte de valor y conseguir un enfoque más adecuado de nuestro producto, sino para conseguir e instalarnos en parcelas de poder desde las que controlas nuestro reino de taifas y poder mantenernos a la sopa boba al menos un tiempo más, y si es sin arriesgar mejor.

Me van a perdonar, en fin, la extensión y el tono de este artículo, de estas reflexiones que sin duda son equivocadas pero que tratan de mostrar una visión algo distinta a las montañas nevadas de Heidi que muchos tratan de dibujar. Tal vez no estén de acuerdo con lo que acaban de leer, por supuesto, como habrá otros que sí lo estén. Para eso estamos, para pensar cada uno según su conciencia y con total libertad.

Repito, perdonen el tono y la temática, en el próximo artículo hablaremos de Ferrá Adriá, al menos será más substancial.

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8 comentarios 

  1. Bernat Comas 29 enero 2010 - 9:15

    Plas, plas, plas!! Cuanta razón tienes Juan, y que conste que este comentario no es una palmadita en la espalda de las del tipo que comentas! ;-)

    Yo también empiezo a estar cansado de tanta falsedad, palabras vacías y críticas sin fundamento. Lo primordial es centrarnos en nuestros clientes, colaboradores (ya sean de dentro o fuera de nuestra empresa), amigos y seguidores para asi enriquecernos tanto personal como profesionalmente. Al resto, oidos sordos! Que vitoreen por ahi, que sigan proclamándose el mesías con su charlatanería, que griten y critiquen sin fundamento…que el tiempo les colocará dónde deben estar al final de esta fase (o punto de inflexión, revolución) que estamos viviendo hoy en día en el sector turístico.

  2. Pablo Mariani 29 enero 2010 - 11:12

    Excelente análisis el de Juan; creo que en los medios sociales al igual que en internet en general hay de todo y siendo los medios sociales y 2.0 una herramienta relativamente nueva para muchos, todavía hay mucho recorrido por delante para separar la paja del trigo (o separar el que lo utiliza como autobombo o en búsqueda de sus 15 minutos de fama y el que realmente agrega valor). este artículo es un llamado de atención (y un llamado a la acción?) que tiende a acercarnos más al trigo y nos aleja mas de la paja; pero hay que seguir atentos y continuar el trabajo de selección… cheers & great job!

  3. Rafa Mesa 29 enero 2010 - 12:15

    Amigo y compañero Juan, me hace usted el favor de “prohibirse a si mismo” el sentarse delante de algo que parezca un teclado cuando le viene el apretón emocional ( se lo digo por propia experiencia). Nuestra revolución no le puede, ni debe, dedicar ni un segundo más a describir lo obvio, nuestros seguidores y amigos no nos lo van a perdonar. La TRP ha venido para quedarse, para ayudar, para hacer rentable tanto sentido común, cordura e inteligencia que destilamos. Esas realidades, que tan acertada y con tu buena pluma describes, son sonidos del pasado que se resisten a pasar. Nuestra TR es futuro, es presente para los que piensan y trabajan por el futuro, FITUR es pasado y allí el turismo no tiene futuro.
    “La sabiduría no conoce, pero ilumina la más profunda hondura. El espiritu no calcula, pero responde a las necesidades del momento dado. Como no calcula, el espíritu brilla en la gloria solitaria de lo que está más allá del mundo. porque no sabe, la sabiduría ilumina el misterio más allá de los asuntos humanos. Sin embargo, aunque la sabiduría se halla fuera de los asuntos, nunca carece de ellos. Aunque el espíritu se halla más alla del mundo, siempre se queda dentro de él” Seng-Chao

  4. Joan Gou 29 enero 2010 - 12:38

    Querido Juan
    permiteme compartir la filosofia del tono en el que has expresado una vision que se repite año tras año y que por mas que se “grite” sigue su ritmo.
    Este año no he escrito nada acerca de fitur (como era habitual), ni escribo nada en mi blog, ni en las redes sociales, una cierta apatia me reprende internamente y la “voz” me dice, pa que…… y entro en el desaliento.
    se ha escrito mucho, se ha dicho casi todo, la confusion reinante en twitter, facebook, y demas medios me han relegado a leer o el equivalente que seria “escuchar” y entre tu y yo la verdad es que no hay mucho interesante merodeando por ahi, cada vez hay mas gente y menos personas, mientras los clientes andan desperdigados sin que nadie les atienda porque todos estan muy ocupados en sus twits.
    En fin este es tu espacio y no el mio, asi que acepta esta palmadita virtual en la espalda en reconocimiento a tu esfuerzo con el animo alentador de que sigas proclamando en este altavoz cuales son tus pensamientos o visiones del entorno en el que nos ha tocado vivir.
    Un fuerte abrazo desde la Costa Brava

  5. Toni Martin-Avila 29 enero 2010 - 14:12

    Muy bueno tu artículo. Es opinión de muchos que el uso del social Media requiere de una buenas prácticas y no todas las personas/empresas lo aplican. Por eso tambien nuestro long-tail debe hacerse mas rico y rodearnos de las personas y organizaciones que nos aporten valor en los objetivos que nos hemos marcado de nuestra presencia en medios sociales. Yo veo a veces el social media como un mercadillo, donde algunos se han colado y donde prolifera la falta de calidad por todos sitios, intrusismo profesional, falsos mercaderes y marketing de pacotilla. Pero tambien es de sabios saber segmentar y decidir cual es tu microblog y la audiencia que seguir. Forma parte tambien del espiritu 2.0 discernir donde está aquello que te interesa y actuar entonces en consecuencia. Gracias por compartir tus ideas, las cuales comparto al 100%. Por cierto que todo lo que leo en vuestro blog es de calidad, sobre todo de ti.

  6. Gersón 29 enero 2010 - 15:12

    Me gustaría responder a este post con una disertación, con una dosis de acidez directamente proporcional a lo que se comenta en el mismo…pero me parece de una calidad literaria tan impresionante, al igual que las respuestas, que prefiero hacer caso a los mayores, en este caso a Rafa;-) y no gastar ni un segundo en reafirmar el contenido del mismo. Simplemente anotar que para alimentar mi estómago quizás tenga a Ferrá Adriá una vez en la vida pero para alimentar mi intelecto tengo a Juan Sobejano todas las semanas, para mi eso es 2.0. y no puede cuantificarse en precio, es más, no tiene precio. Me remito al post anterior sobre el concepto de Arte de Godin y cada vez más estos post reflexivos me parecen una mezcla de impresionismo y expresionismo en el lienzo de Internet. Gracias por regalar y compartir arte.

  7. Albert Barra 29 enero 2010 - 19:29

    Juan, quería felicitarte por tan magnífico artículo. Corroboro todas y cada una de tus palabras y las de Joan Gou, a quien lamento no haber podido saludar durante Fitur al igual que a tí.

    Un abrazo, y sigue así. Se te quiere, y gratis.

  8. Inmaculada Ranera 29 enero 2010 - 20:18

    Qué bien sienta leer artículos así. Llevo ya casi 10 años viviendo el sector turístico de forma indirecta y hace ya tiempo que he llegado a la conclusión de que es un sector en el que una gran parte de las empresas son grises, tal cual suena. Quienes no estén preparados para aceptar los cambios y las innovaciones tiene un futuro del mismo color (y me temo que hay demasiados). Yo tento el enorme privilegio de formar parte de un pequeño grupo de hoteleros que, guiados por un gran guru del sector, están apostando por la innovación. Y en como un soplo de aire fresco en este segmento.
    Gracias Juan y como dice Berna Comas, plas plas plas.

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