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Un Nuevo Tripulante

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20 febrero 2010 a las 0:00, por

Para que vayamos conociéndonos, os confieso una de mis pasiones: navegar. No, no me refiero a Internet ni a redes sociales ni a entornos sofisticados modernos a los que estamos tan habituados y que de hecho forman parte esencial de nuestro negocio, sino que hablo de la navegación de toda la vida, de la que se hace sin prisas, con agua por debajo y velas sobre la cabeza, y que genera sensaciones especialmente gratificantes e inspiradoras.

Había un tiempo, hace ya algunos siglos, en el que la inquietud humana, la necesidad de explorar y descubrir nuevos territorios, de no conformarse con lo conocido, con lo familiar, llevaba a algunos a embarcarse (literalmente) en aventuras de las que ni siquiera estaban seguros si regresarían con vida. Estos aventureros tenían algunos rasgos en común: la inquietud ya mencionada era uno de ellos, a la que se sumaban la audacia, la ilusión, un cierto sentido del liderazgo (practicado, eso si, de formas muy diversas según los personajes), algo de temeridad y, sobre todo, la capacidad de imaginarse que existían rutas y mundos nuevos que merecía la pena descubrir y explorar.

Ya en el mundo actual, en el que la tecnología y las comunicaciones nos pueden llevar a pensar que casi todo es ya territorio conocido y que quedan pocas cosas que se pueden cambiar, afortunadamente siguen existiendo algunos aventureros que no se conforman con los paradigmas “generalmente aceptados” y se atreven a imaginar, dar forma y transmitir otra manera de hacer las cosas. Como ya pasaba hace siglos, estos modernos aventureros tienen además la capacidad de atraer a su proyecto a las voluntades y capacidades necesarias para llevarlo a buen fin, aunque a diferencia de lo que pasaba en el siglo XV, los que se “enrolan” ahora no son precisamente proscritos o buscadores de fortuna sino mas bien entusiastas llenos de energía que ven en la aventura el sendero ideal para canalizar esa energía con las habilidades (personales y profesionales) de que disponen y que son necesarias para garantizar el éxito de la misma.

En mi opinión, hoy Mindproject representa dentro de nuestro sector un barco bien construido, sólido, que se enfrenta a la ruta con los instrumentos de navegación mas fiables disponibles y que cuenta además con una tripulación sobradamente cualificada. Aunque la mayoría de los navegantes somos de la opinión de que lo importante no es el destino sino el trayecto, ya que navegar a vela implica un ritmo pausado que invita a disfrutar de las sensaciones y no a pensar en cuándo llegaremos, en Mindproject creo que existe una excelente y equilibrada combinación del disfrute del día a día y el hecho de ir cubriendo hitos con gran rapidez, mayor incluso de la que se podía pensar hace sólo pocos meses.

Desde este modesto pero enérgico proyecto se están abriendo dentro del Turismo rutas nuevas que impresionarían al propio Magallanes, y la tripulación aporta una inspiración y una creatividad no fáciles de encontrar en empresas tradicionales, lo cual es garantía de buen ritmo de navegación. Además, en los pocos días que llevo a bordo detecto una camaradería y una frescura que resultan de lo más estimulante, y todo ello me hace entender cada vez mejor la fortaleza y potencia de este ecosistema.

Todo lo anterior asegura, no ya sólo el llegar a buen puerto (metáfora que se me queda rancia) sino que estoy seguro de que seremos capaces de descubrir, fundar y construir los puertos a los que irán llegando otros después, ayudándoles además a trazar la ruta para que lo hagan. En esos puertos se podrá encontrar talento, creatividad, inspiración, eficacia y transformación factible, valores que sin duda ayudarán a quienes quieran navegar con nosotros a contar con naves mejor preparadas para afrontar las exigencias del nuevo mercado turístico.

Haberse imaginado que este nuevo entorno turístico era posible representa un enorme mérito que ha permitido poner en marcha esta realidad, porque Mindproject no es para mí ya un proyecto sino algo bien tangible. Como la imaginación debe ir dejándose acompañar por la voluntad, de forma que se puedan ir cubriendo los objetivos marcados gracias al buen hacer del equipo, os aseguro que me encanta sumarme a esta tripulación para poder aportar toda la energía de que sea capaz.

Gracias por dejarme subir a bordo!

P.D:  En el siguiente link podemos ver la trayectoria profesional de Ignacio Jimenez Artacho

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