Powered by

Marketing Hotelero

Humanismo digital

4 comentarios

29 marzo 2010 a las 1:08, por

Hace ya varios años que Internet comenzó su revolución en pos de una nueva forma de desarrollarse, una nueva dirección de evolución con unas características muy concretas que tienen su máximo exponente en lo que llamamos los “medios sociales”. Lo curioso de todo esto es que a pesar de que su elemento diferencial es el tipo de participación que el ser humano tiene, lo que parece calar en el usuario, sobre todo el menos integrado en su uso, son las herramientas en sí mismas, es decir, por decirlo de alguna forma, la tecnología.

Es algo que notamos constantemente en la formación que damos: los alumnos no parecen ser conscientes de la dimensión humana que tienen los medios sociales, y sólo se quedan con lo útil que es Twitter, lo curioso que resulta Facebook o la cantidad de posibilidades que ofrecen los blogs. Pero detrás de todo ese escaparate hay una serie de relaciones, redes y conexiones entre seres humanos que es lo que está formando el verdadero tejido digital que está revolucionando Internet. No es Facebook lo que está cambiando la Red, son las relaciones que en él se crean, y lo mismo daría que fuera en Facebook o en MySpace si esas relaciones son ciertas. Porque al fin y al cabo de lo que estamos hablando es de sociología, de formas de conexión entre seres humanos, de contacto social.

Internet es sobre todo una herramienta, y como tal se ha de entender. Esto tiene sobre todo una consecuencia: no podemos basar nuestras estrategias sólo en lo que hacemos en la Red. En Mindproject siempre hemos defendido que de nada sirve, por ejemplo, desarrollar una buena estrategia de marketing en medios sociales si no forma parte de un proyecto integral en el que se tengan en cuenta los entornos offline, es decir, las relaciones humanas en su totalidad y en todos los entornos donde se desarrolla. Internet en uno más de los lugares donde el ser humano se relaciona, un lugar fundamental, pero uno más. No va del todo desencaminado Rafael Martínez cuando dice que “Internet no es un medio, es un lugar”.

Es cierto que la capacidad que tiene la Red de potenciar dinámicas que en entornos offline son menos evidentes, o si se prefiere de menor impacto, parece que afecta a la esencia de esas relaciones, sin embargo en el fondo no es así. Internet no hace sino recoger fundamentalmente comportamientos ya existentes y amplificarlos, potenciarlos, de modo que el resultado puede ser distinto por cantidad, pero no por cualidad. Evidentemente, en una sociedad donde la acumulación de elementos es importante (como los comentarios sobre un hotel, por ejemplo) esta amplificación representa un valor fundamental que hay que defender, pero en esencia no cambia comportamientos, sólo los magnifica. Dicho de otro modo, el ser humano sigue haciendo las mismas cosas y por las mismas causas, lo que pasa es que esas causas han multiplicado las fuentes de las que surgen.

A mediados del siglo pasado Marshall McLuhan dijo su célebre frase: “el medio es el mensaje”. El mensaje era entendido no sólo como una serie de contenidos, sino también como una serie de contenidos con una intensidad de transmisión determinada. En este sentido parece claro que Internet es un medio, un medio en cuanto canalizador de unos contenidos, pero que al determinar en cierto modo su grado de intensidad determina también el mensaje, si incluimos en dicho mensaje elementos como la intensidad o la capacidad de transmisión.

Medio, lugar, canal o lo que sea, todo gira en torno al ser humano, a las relaciones que es capaz de crear y desarrollar. Esa es la verdadera esencia de la Red y de los medios sociales. Si nos quedamos en las herramientas seremos incapaces de conocerlas, puesto que sólo las utilizaremos mecánicamente, y de desarrollarlas, pues sólo repetiremos comportamientos.

Los medios sociales no son la solución, son la herramienta que nos va a permitir gestionar una parte de la posible solución. De nada nos sirve abrir una página o un perfil en Facebook, una cuenta en Twitter o un blog si no hay detrás una estrategia clara que ponga en primer lugar al ser humano y a las relaciones que se generan en torno a él.

Innwise

Innwise

Optimizamos tu estrategia de comercialización online mediante una eficiente gestión de canales de distribución, buscando a través de un revenue management un resultado final rentable siempre como objetivo. Ponemos a tu disposición un amplio paquete de soluciones de emarketing.

4 comentarios 

  1. Patricia Raimundo 29 marzo 2010 - 14:22

    Solamente aquellos que trabajan en la social media y tienen presente como principio rector al ser humano son los que tendrán éxito, ya se empieza a notar la diferencia con los que no lo hacen.
    Excelente post!!! GRACIAS

  2. Rumen 30 marzo 2010 - 0:27

    Muy buen articulo, afortunadamente las organizaciones que han entendido estos aspectos han aumentando su competitividad y se están adelantando al resto que todavía no se ha dado cuenta de lo que “esta pasando”. Un saludo.

  3. Mun 31 marzo 2010 - 12:29

    Gracias Juan, un artículo muy interesante. Re-encuadra muy bien qué son los medios sociales. A veces el “hacer” nos aleja del “pensar” qué hay más allá de las cosas evidentes.

  4. Amalio A. Rey 30 abril 2010 - 12:59

    Juan:
    Pues si, “humanismo digital” y “digitalismo humanista”, necesitamos de los dos. Casi lo mismo pero con matices. Cierto “ombliguismo digital” anda por ahi que no ayuda a levantar la cabeza. Estos medios pueden potenciar modelos de dimensión humana, y de eso se trata. Vais por buen camino, ¡¡enhorabuena!!
    Por cierto, un apunte: ¡¡cuidado con la sobredosis de marketing!! El foco hay que ponerlo en el contenido, en contenido genuino. Primero el contenido, valor y valor, y solo despues el marketing como venta. Es cierto que se pueden hacer las dos cosas en paralelo, pero mi experiencia me dice que el marketing es voraz, codicioso, un peligroso devorador de todo, asi que conviene manejarlo con cierta contención. Es una opinión.

Deja un comentario

campos obligatorios *

También te puede interesar