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El territorio como escenario

8 comentarios

19 mayo 2010 a las 1:25, por

No sé si ya lo he dicho (uno con la edad va perdiendo agilidad mental y capacidad de recordar lo accesorio) pero una de las primeras lecciones, y tal vez la más importante, que aprendí cuando estudié filosofía fue que más importante incluso que las respuestas que uno fuera capaz de encontrar eran las preguntas que supiéramos hacernos. Las preguntas correctas nos ponen en la senda del conocimiento, nos acercan un poco más a la verdad (si es que ésta existe) y nos alejan de las reflexiones vacías.

Yo, siguiendo esta máxima, trato siempre de iniciar mis reflexiones haciéndome las preguntas que creo correctas. Remarco lo de “creo” porque al igual que uno nunca tiene la verdad absoluta tampoco se hace las preguntas completamente perfectas. Cada uno tiene sus propias preguntas y su propio hilo reflexivo. Hoy voy a tirar del mío en torno al tema del territorio y de sus habitantes, de la forma en que se estructuran estos elementos para obtener un objetivo común, ser un destino turístico de éxito. No pretendo por tanto, al menos de momento, encontrar respuestas, sino dejar plasmadas una serie de dudas y preguntas para que quien quiera recoja el guante dialéctico y las responda.

Cuando hablamos de territorio aplicado al turismo creo que es fundamental tener en cuenta el uso de ese territorio. Quiero decir que un destino puede tener espacios predominantemente residenciales, otros fundamentalmente turísticos e incluso algunos mixtos. ¿Qué tipo de relación tienen los distintos actores con el territorio en cada uno de estos casos? Creo que es fundamental conocer y reconocer las distintas conexiones que se generan así como las características de cada uno de esos actores que definen las relaciones sociales que nacen en esos territorios. ¿Qué tipo de relación tiene el turista con el territorio? ¿Y el residente? ¿Se puede hablar de una diferencia entre el concepto de turista y el de viajero? ¿Y si es así qué relación tiene cada uno con el territorio?

Necesitamos comprender la importancia del territorio como espacio de relación entre los actores. En este caso el enfoque es más sociológico y permite conocer mejor el tipo de influencias mutuas que distintos grupos poblacionales tienen entre sí.  No olvidemos que un destino turístico lleva en su concepto componentes no solo espaciales, sino también sociológicos, relacionales o económicos entre otros. Conocer todos estos aspectos es tener una visión cierta y poliédrica del destino. Así, ¿qué tipo de influencias mutuas tienen residentes y turistas? ¿Existe un dominio de alguno de los grupos sobre el otro según el territorio? ¿En qué sentido?

Incluso hay características previas del “territorio sociológico” que afectan profundamente su capacidad de desarrollo. ¿Hasta qué punto la “personalidad” de la población local afecta al destino ya sea desde el punto de vista relacional e incluso desde el del desarrollos estructural del propio destino? Teorías como las de Richard Florida pueden influir también en el análisis del entorno. Para Florida hay un grupo poblacional en las ciudades, o al menos en algunas ciudades, llamada Clase Creativa y compuesta por trabajadores de tecnología punta, artistas, músicos, lesbianas y homosexuales, y un grupo que él describe como bohemios de punta, que afectan muy positivamente su entorno. Por un lado suponen comunidades con un poder económico superior a la media, y por otro, además, generan entornos de relación abiertos y dinámicos que atraen el talento y tienen un efecto claro en el territorio más inmediato. ¿Cómo afecta la posible existencia de estos grupos en un destino? ¿Altera el tipo de turismo que es capaz de atraer?

La antropología y la sociología urbana aplicada a los espacios turísticos aportan muchas respuestas a problemas de gestión, dinamización y aprovechamiento de espacios. Un buen conocimiento de la doble vertiente, espacial y relacional, de un territorio es clave para los gestores del mismo. El turista y el residente no son entes aislados, viven en un escenario determinado, se relacionan entre ellos, se influyen y generan relaciones de conexión más o menos débil. La alteración y configuración del destino depende por tanto de muchos factores y sobre todo de un componente imprevisible, el ser humano.

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8 comentarios 

  1. Mun 19 mayo 2010 - 13:19

    Así que filosofía … ahora empiezo a entender ;O)!!

    Muy interesante los puntos que tocas Juan. Ja veo que tienes la firme determinación de provocarnos en el sentido “territorial” sea como sea. Bien …

    Algunos comentarios con relación a los diferentes puntos que tocas, con un previo que, creo, cambia un poco la perspectiva:

    ¿cuando decimos turismo, supongo que hablamos además de ocio y del uso de tiempo libre en general, verdad?

    Si es así, deberemos plantearnos si existen aquellos territorios puramente residenciales, dado que los habitantes de cualquier lugar, de una forma o otra, encuentran recursos para pasar su tiempo libre realizando alguna actividad placentera al entorno de su lugar de residencia. Del mismo modo los visitantes, que aunque no pernoctan en una localidad, pasan el día realizando actividades turísticas o de ocio.

    Con el planteamiento a la inversa, ¿existen aquellos territorios puramente turísticos?…

    Con sus más y sus menos, creo que a día de hoy, en la sociedad del bienestar (cosa que ya podríamos empezar a poner en duda con el panorama económico actual), cualquier espacio es susceptible de desarrollarse como destino turístico y que, previo a esto, siempre existirán en él actividades relacionadas con el ocio que acaban atrayendo a visitantes … Y pienso ahora, aunque por supuesto Barcelona es una ciudad eminentemente turística, en cómo el skate, una actividad que practicaban originalmente los habitantes de la ciudad para entretenerse, se ha convertido en un atractor de visitantes que se desplazan hasta la ciudad con la finalidad única de patinar en ella, sin que nadie haya hecho una sola acción para promoverla…

    Así que yo me declinaría a hablar, en general, de espacios mixtos con sus más y sus menos.

    Mi entender en cuanto al segundo punto que tocas es que existe una fuerte influencia mutua entre residentes y turistas, tanto en lo negativo como en lo positivo. El dominio dependería del grado de unos o de otros, en función del mix que presente el territorio en cuestión. Eso se ha visto muy claro en destinos de sol y playa muy orientados a un mercado en concreto, por ejemplo Platja de Palma, en Mallorca, donde hasta que se empezó a plantear el tema, para comer en esa zona o comprar pan en una panadería, hacía falta entender alemán. La presión del turismo en ese caso, y dado su importante peso económico en la zona, empujó a la población a especializarse en el servir a un público hasta el extremo de casi perder la propia identidad.

    En la vertiente de cómo puede ser al revés y que sean los residentes los que modifican la actitud del turista, podemos pensar en destinos, por decir alguno, donde la religión musulmana sea muy presente y obligue (de una u otra forma), a los visitantes a mantener unos códigos de conducta determinados.

    Aquí podemos introducir la diferencia, que para mi si existe y es muy clara, entre turistas y viajeros. Mi distinción, que no tiene porque ser universal ni cierta, está en el grado de implicación y forma de relacionarse de las personas que se desplazan a un lugar determinado para pasar su tiempo de vacaciones. Para mi el turista es alguien que, quizás, viaja por un tiempo más corto y tiene una implicación menor con la población del lugar, sus costumbres y tradiciones, mientras que el viajero busca conscientemente ser parte del destino, adaptándose más a la manera de ser de éste y de sus gentes, buscando, como ya hemos dicho tantas veces, experiencias auténticas. Quizás, aludiendo a la tesis de Edu, el viajero sería el Turista Líquido del S.XXI.

    En todo caso, tanto unos como otros, si hacemos caso de la definición de turista de la OMT, deben ser considerados turistas. Luego vienen las matizaciones.

    En cuanto a las teorías de Richard Florida. Muy interesante abrir el tema de la Economía Creativa. Creo firmemente que es un pilar importantísimo del desarrollo en clave turística de un territorio y que, sin duda, la presencia de ciertos colectivos en un lugar determinado, influencia cómo este se acaba especializando en un tipo u otro de turismo, y acaba atrayendo a un tipo de turistas u otros. Además, el fomento de la economía creativa, conjuntamente con el fomento del mix use en los espacios que se están desarrollado o ya son considerados turísticos, aporta un valor adicional, que es la no total dependencia de un sólo sector y la creación de espacios para vivir, no sólo para visitar. Espacios con personalidad que tanta falta hacen en destinos que ha acabado homogeneizándose a través del monocultivo de tipologías turísticas que todos conocemos.

    Personalmente, y para concluir, que al final será más largo mi comentario que tu post, yo apuesto por espacios mixtos en general. En territorios vivos, dinámicos y inteligentes, adaptados a las personas, que sepan potenciar sus recursos turísticos convirtiéndolos en productos atractivos, sin perder su propia personalidad y manera de ser y hacer, atrayendo una nueva tipología de turista/visitante, que sea respetuoso con lo que se encuentra y, sin por supuesto dejar de divertirse, integre el territorio más que simplemente el “paisaje”. como parte de su experiencia.

    Venga, alguien da más? que esto se anima ;@)

    un abrazo!!!
    Mun

  2. Juan Sobejano 19 mayo 2010 - 13:42

    Magnífico, Mun!!!

    Muy interesante tu apreciación sobre la necesidad de hablar de territorios mixtos. Sin embargo yo no estoy del todo de acuerdo. Como en todas las cosas que pasan y son en el mundo no existe la perfección, y todo territorio tiene componentes puramente turísticos (o de ocio) y puramente residenciales.

    Creo que es necesario comprender que en un destino hay espacios claramente definidos y diferenciados que requieren de un tipo de gestión y de respuesta distinta porque las necesidades de sus habitantes son distintas, sean estos residentes o turistas.

    Dicho esto entiendo que en ocasiones trazar la linea es complicado, pero necesitamos una cierta abstracción y categorización para conocer la realidad.

    Lo que pasa es que en muchas ocasiones hay tal retroalimemtación entre territorio y habitantes (residentes o turistas) y los espacios son tan permeables que diferenciar zonas puede ser un problema.

    Me parece fundamental introducir a Richard Florida y otros autores similares en este tipo de reflexiones, porque en muchas ocasiones se nos olvida que un destino no es sino una ciudad (o pueblo o nucleo poblacional) con un modelo económico determinado, y que todo modelo se ve influido profundamente por la forma en que sus actores tienen de encararlo y gestionarlo. Por eso la utilización de un tipo de economía abierta y creativa va a influir también en el modelo y la gestión de ese modelo de destino turístico.

    Magnífica aportación, Mun!!!!

  3. Mun 19 mayo 2010 - 14:14

    Gracias por los matices Juan!

    Claro, estoy totalmente de acuerdo que todo territorio tiene componentes residenciales y componentes turísticas más puras. Quizás me expresé mal en ese sentido. Lo que yo quería decir es que esas diferentes componentes son las que precisamente crean el mix.

    El tema de la gestión al que apuntas es trascendental creo, sobretodo cuando la componente turística es elevada y marcadamente estacional, lo que dificulta muchisimo la gestión y el mantenimiento de infraestructuras, de entrada porque esta fluctuación compromete su dimensionamiento. Se me ocurre un ejemplo con el que trabajé hace tiempo, y es Lloret de Mar (aquí igual Joan nos echa un cable y nos da más datos). En ese momento la población se multiplicaba por 8 en los meses de verano, lo que dificultaba enormemente (y supongo que sigue siendo así), la gestión de los residuos, el abastecimiento y la depuración de las aguas, el dimensionamiento de accesos, etc., que en el caso de ser adaptados al máximo de residentes + población flotante, revierte en unos costos altísimos que alguien tiene que pagar y tiene poco sentido la mayor parte del año. Aquí es cuando podemos empezar a hablar de nuevo de la desestacionalización y de la introducción de criterios de desarrollo económicos que aporten valor al territorio al largo de todo el año, para los turistas y visitantes, pero principalmente, creo, para sus residentes.

  4. Pablo Mariani 20 mayo 2010 - 19:42

    Admirado Juan,

    Muy interesante el debate que planteás a través de tu pregunta y creo que apunta además al tema que preocupa a la mayoría de los actores del sector en estos días y que tiene que ver con lo que vos denominás la obtención del “objetivo común, ser un destino turístico de éxito”, que hoy tiene como premisa fundamental la transformación de éstos y sus modelos de negocios para hacerlos mas competitivos, sustentables y atractivos.

    Se me ocurren un par de ideas o conceptos que los tiro con la esperanza que vos y el equipo de lujo que te acompaña, si las encuentra mínimamente interesantes, les pueda dar mejor forma de la que pueda darle yo jamás en formato de comentario:

    1 – no sería conveniente si ese modelo de negocios que hoy apunta a atraer TURISTAS fuera rediseñado para atraer VIAJEROS?

    Creo que si logramos direccionar esta transformación (o una parte de ella) a atraer VIAJEROS, lograremos atraer una demanda que no solo vendrá a nuestras playas a sacar fotos y broncearse, donde el modelo all-inclusive es sin duda el mas “eficiente” a la vez que nocivo para el destino, sino que además vendrán a aprender la cultura del Destino o territorio, involucrarse con los locales, visitar más lugares (incluyendo bares, restaurantes, centros culturales, musea, transporte publico y demás)de manera tal de enriquecerse y enriquecer el lugar con su visita (y sus $$). De esta forma logramos creo yo dos objetivos: A – que el beneficio económico del Destino y sus actores en general sea mayor; y B – que TODOS los actores del destino se sientan involucrados y responsables de hacer del mismo(Destino) el lugar ideal para una vacación de dicho tipo de VIAJERO. Esto requiere si dudas un trabajo holistico y sistémico de concienciación, formación y apoyo del que deben participar tanto el sector publico como privado.

    2 – Tenemos por otro lado, en cuanto a gestión de Destino (o Territorio)se refiere, el problema de estacionalidad, que sin duda es el mayor enemigo de la eficiencia de gestión de destinos, y no necesito ahondar en el tema dado cualquiera que lea esto sabe del tema.

    PROPUESTA: No seria conveniente (si fuera posible), y esto requiere a la administración publica plenamente involucrada y a nivel cross-ministerial, que durante la temporada baja (en destinos de sol y playa), teniendo en cuenta que la temporada alta es claramente el verano (corto) y la temporada baja es claramente el invierno (largo), y teniendo en cuenta además la friolera de capacidad ociosa e inutilizada que deja este modelo en temporada baja, digo no seria conveniente que se utilizara el destino como Centro de Educación o Destino Universitario, de manera tal que durante los meses de baja ocupación dichos Destinos se llenaran de “nuevos visitantes”, esta vez estudiantes, que pasarían todo el invierno en las universidades, ocupando habitaciones o apartamenots y consumiendo productos y servicios locales? Sin dudas esto requiere como dije anteriormente, que la administración publica se involucre y es claro esta un proyecto a mediano y largo plazo.

    Anyways, just food for thought. Cheers Juan y equipo!

  5. Pingback: El territorio como escenario

  6. Juan Sobejano 21 mayo 2010 - 8:55

    Pablo, magníficas apreciaciones.

    En realidad si te fijas el modelo de turismo líquido va enfocado en la dirección que comentas en tu primer punto. Se trata de movilizar toda la oferta y no solo la hotelera de modo que se nutra de valor al destino. Esto ofrece al turista una mayor gama de servicios y de formas de interactuar con el propio destino incitándole a transformarse en viajero.

    Creo que es fundamental lo que dices, y que es la única forma en la que muchos destinos pueden salir de la parálisis en la que están.

    Respecto al segundo punto le veo un problema, no hay tantos estudiantes como para compensar a los viajeros que no vienen.

    Yo cuando hablamos de estacionalidad siempre me acuerdo del subsector que por su naturaleza le viene intrínseco, el turismo blanco o de nieve. Evidentemente en verano no se puede realizar. Sin embargo en las estaciones creo que en la temporada baja tienen los suficientes atractivos como para minimizar el impacto de la ausenia de nieve. ¿O no es posible organizar y adaptar las infraestructuras que ya existen a un turismo de senderismo, de mountain bike, de montaña en suma? Algunas estaciones lo están haciendo pero creo que de omento de manera tímida. Es cierto que el turismo de ski tiene más valor añadido y el gasto es superior, pero en muchos casos es un problema conceptual y de mentalidad, les cuesta redefinir sus destinos para otro tipo de viajero.

  7. Steve 28 mayo 2010 - 7:30

    Magnífico, Mun!!!

    Muy interesante tu apreciación sobre la necesidad de hablar de territorios mixtos. Sin embargo yo no estoy del todo de acuerdo. Como en todas las cosas que pasan y son en el mundo no existe la perfección, y todo territorio tiene componentes puramente turísticos (o de ocio) y puramente residenciales.

    Creo que es necesario comprender que en un destino hay espacios claramente definidos y diferenciados que requieren de un tipo de gestión y de respuesta distinta porque las necesidades de sus habitantes son distintas, sean estos residentes o turistas.

    Dicho esto entiendo que en ocasiones trazar la linea es complicado, pero necesitamos una cierta abstracción y categorización para conocer la realidad.

    Lo que pasa es que en muchas ocasiones hay tal retroalimemtación entre territorio y habitantes (residentes o turistas) y los espacios son tan permeables que diferenciar zonas puede ser un problema.

    Me parece fundamental introducir a Richard Florida y otros autores similares en este tipo de reflexiones, porque en muchas ocasiones se nos olvida que un destino no es sino una ciudad (o pueblo o nucleo poblacional) con un modelo económico determinado, y que todo modelo se ve influido profundamente por la forma en que sus actores tienen de encararlo y gestionarlo. Por eso la utilización de un tipo de economía abierta y creativa va a influir también en el modelo y la gestión de ese modelo de destino turístico.

    Magnífica aportación, Mun!!!!

  8. Emily 31 mayo 2010 - 20:55

    Admirado Juan,

    Muy interesante el debate que planteás a través de tu pregunta y creo que apunta además al tema que preocupa a la mayoría de los actores del sector en estos días y que tiene que ver con lo que vos denominás la obtención del “objetivo común, ser un destino turístico de éxito”, que hoy tiene como premisa fundamental la transformación de éstos y sus modelos de negocios para hacerlos mas competitivos, sustentables y atractivos.

    Se me ocurren un par de ideas o conceptos que los tiro con la esperanza que vos y el equipo de lujo que te acompaña, si las encuentra mínimamente interesantes, les pueda dar mejor forma de la que pueda darle yo jamás en formato de comentario:

    1 – no sería conveniente si ese modelo de negocios que hoy apunta a atraer TURISTAS fuera rediseñado para atraer VIAJEROS?

    Creo que si logramos direccionar esta transformación (o una parte de ella) a atraer VIAJEROS, lograremos atraer una demanda que no solo vendrá a nuestras playas a sacar fotos y broncearse, donde el modelo all-inclusive es sin duda el mas “eficiente” a la vez que nocivo para el destino, sino que además vendrán a aprender la cultura del Destino o territorio, involucrarse con los locales, visitar más lugares (incluyendo bares, restaurantes, centros culturales, musea, transporte publico y demás)de manera tal de enriquecerse y enriquecer el lugar con su visita (y sus $$). De esta forma logramos creo yo dos objetivos: A – que el beneficio económico del Destino y sus actores en general sea mayor; y B – que TODOS los actores del destino se sientan involucrados y responsables de hacer del mismo(Destino) el lugar ideal para una vacación de dicho tipo de VIAJERO. Esto requiere si dudas un trabajo holistico y sistémico de concienciación, formación y apoyo del que deben participar tanto el sector publico como privado.

    2 – Tenemos por otro lado, en cuanto a gestión de Destino (o Territorio)se refiere, el problema de estacionalidad, que sin duda es el mayor enemigo de la eficiencia de gestión de destinos, y no necesito ahondar en el tema dado cualquiera que lea esto sabe del tema.

    PROPUESTA: No seria conveniente (si fuera posible), y esto requiere a la administración publica plenamente involucrada y a nivel cross-ministerial, que durante la temporada baja (en destinos de sol y playa), teniendo en cuenta que la temporada alta es claramente el verano (corto) y la temporada baja es claramente el invierno (largo), y teniendo en cuenta además la friolera de capacidad ociosa e inutilizada que deja este modelo en temporada baja, digo no seria conveniente que se utilizara el destino como Centro de Educación o Destino Universitario, de manera tal que durante los meses de baja ocupación dichos Destinos se llenaran de “nuevos visitantes”, esta vez estudiantes, que pasarían todo el invierno en las universidades, ocupando habitaciones o apartamenots y consumiendo productos y servicios locales? Sin dudas esto requiere como dije anteriormente, que la administración publica se involucre y es claro esta un proyecto a mediano y largo plazo.

    Anyways, just food for thought. Cheers Juan y equipo!

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