I love you baby

17 mayo 201000:51 por Juan Sobejano

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Juan Sobejano

Juan Sobejano »

Esta semana pasada he estado leyendo una serie de artículos en los que ha dado la casualidad de que el componente emocional era muy marcado. No me refiero a que fueran trabajos inundados de sentimientos, sino que ofrecían unas de las claves más importantes del nuevo marketing y de la gestión de y en los medios sociales.

En efecto, cada vez es más evidente que existe lo que Dolores Reig llama una “abundancia de pasión”, es decir, una mayor atención e importancia de aquellos aspectos que tienen que ver con la subjetividad, con la empatía,  con el acercamiento no necesariamente económico o comercial. Los medios sociales son entornos de socialización, no de marketing, y por lo tanto recogen toda la gama de comportamientos que el ser humano tiene en un entorno socializante. Muchos de esos comportamientos y los factores que los motivan no tienen nada que ver con la economía, el marketing o la venta, pero son fundamentales para ellos, porque ahora estamos hablando de entornos de conversación, conversación a partir de la cual sí pueden darse acciones de marketing o venta.

Es cierto que el juego con los sentimientos no es nuevo. Ya antes los publicitarios y expertos en marketing trataban de influir en el mercado tocando aquellos aspectos que al posible comprador le fueran más próximos sentimentalmente. Sin embargo ahora no es igual, porque es el usuario el que ha marcado las reglas del juego y el que exige que el tono no sea ni esté basado en meros intereses monetarios, sino que exista alma, cercanía, identidad y cariño.

Seguimos en muchas ocasiones a los que nos caen más simpáticos, los que nos divierten más o los que nos hacen pasar momentos más agradables. La diversión es un valor, como la sinceridad, la bondad, la simpatía o el desprendimiento. El concepto de valor por tanto se personaliza más que nunca y cuando entramos en la conversación hemos de ser consientes de las reglas y claves que la rigen, posiblemente siempre distintas a las de otra conversación.

El turismo es un sector eminentemente dominado por la subjetividad. Hasta conceptos como la calidad, que en otros sectores tienen unos parámetros claros, aquí sufren una serie de alteraciones que la hacen cuando menos maleable. De este modo, conociendo estas características, se busca introducir nuevos conceptos en los que la subjetividad y los sentimientos tengan una cierta importancia. Se ha hablado en el sector de calidad emocional, calidad de experiencias, turismo de experiencias o personalización del servicio. Todo se lleva a la individualidad, porque es ahí donde de verdad está la experiencia turística, la verdadera vivencia del destino.

Por supuesto las herramientas socialmedia no hacen sino reflejar este tipo de comportamientos y querencias. Ya no basta con los comentarios de opinión, que no de información, de Tripadvisor, Booking o Trivago, ahora las herramientas han de saber qué tono tiene mi conversación y qué emociones pongo yo en juego. Estamos tratando de sacar partido a los sentimientos y a su manifestación.  Buscamos como empresas y destinos, gestionar espacios incontrolables porque no hay dos iguales y porque no somos nosotros los que definen las reglas.

La pasión y los sentimientos han dejado de ser un tabú y un recurso publicitario para dominar las relaciones online, esas relaciones en las que debemos entrar y estar como representantes de un sector en el que tratamos de ofrecer felicidad.

Imagen: http://www.flickr.com/photos/glisglis/173478938/

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