Marketing Emocional- Primera Parte. ¿Cómo usa el Marketing las emociones?

28 junio 201023:04 por Paula Martínez

4


Autor/es: Paula Martínez  No Gravatar

Desde que nacemos hasta que morimos somos una caja de emociones. Robots perfectos llenos de respuestas conscientes e inconscientes a estímulos externos que a diario llaman a nuestra puerta. Llegan, y en función de su fuerza, su frecuencia o su mensaje, provocan en nosotros reacciones que consideramos naturales pero que en ocasiones son provocadas por el ente que lanza la pelota a nuestro tejado.

Sin emoción no hay decisión. Y si no hubiera decisión no existiría el Marketing. El Marketing pretende convencer a un público objetivo de que compre uno u otro producto. Apela a necesidades, caprichos, deseos de pertenecer a una determinada clase social, o simplemente, pero a la vez de una forma increíblemente compleja, a las emociones.

No sabemos por qué, pero a veces vemos un anuncio que nos pone la carne de gallina. Otro nos saca una sonrisa y otro nos hace recordar nuestra infancia. De pronto la pantalla, la voz de la radio, o la historia del folleto se mete en nuestra mente, provocando sensaciones en nuestro cuerpo que nos emocionan. ¡Ahí está la emoción! La emoción que nos llevará a recordar ese anuncio, voz, o historia por encima de otras, y que provocará que nos decidamos por comprar ese producto que ha conseguido de forma tan aparentemente sencilla traspasar la barrera de nuestra piel.

¿Y cómo consigue ésto el Marketing?  Empecemos a responder a esta pregunta en el primero de una serie de conocimientos sobre el Marketing Emocional.

Imagen: Victor Bezrukov

Comparte este artículo en...
  • Facebook
  • Twitter
  • Netvibes
  • LinkedIn
  • Meneame
  • Live
  • Technorati
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • Yahoo! Bookmarks
  • Digg
  • RSS
  • Print
  • PDF
  • email