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No somos ONGs

3 comentarios

4 junio 2010 a las 1:16, por

Últimamente estoy leyendo una serie de noticias que ponen otra vez sobre la mesa (como si alguna vez no hubiera estado) el eterno problema de la rentabilidad y sostenibilidad de los proyectos en la Red.

No hace mucho leí que Ning, la herramienta para crear tus propias comunidades, había dejado de tener una versión gratuita para pasar a ser de pago. El caso es que es una empresa de éxito, con una implantación en el mercado sólida pero que no ha sido capaz de encontrar hasta ahora un modelo de negocio con potencial para mantenerse. Es muy posible que haya fallado en la estrategia, y creo que la clave la da José María Gil cuando dice que el trafico no paga facturas. Así Ning ha tratado de copiar una estrategia que ha funcionado, aparentemente a otros, crear mucho volumen de tráfico para luego dotarlo de valor.

El problema del tráfico es que si no tiene un sentido, si no se interpreta, no tiene valor. El hecho de tener muchos seguidores, fans, amigos o como les llamemos no dice nada si éstos no difunden nuestro mensaje, nos compran, nos aportan ideas o nos leen. No tiene mucho sentido basar el éxito en un elemento cuantitativo en la Red, precisamente porque éste es un entorno del que defendemos su valor de transmisión de conocimiento, es decir, con un valor cualitativo.

Entonces basar una estrategia en la creación masiva de tráfico puede tener sus riesgos si no eres Facebook. Fecebook parece que poco a poco está encontrando un modelo sostenible de negocio, pero le ha costado para ello llegar a los 500 millones de usuarios. Luego darles un valor que esté más allá de ser un mero número es lo que dará o no éxito al proyecto.

A veces escucho la importancia de estar en Facebook porque tienes una audiencia de 500 millones de personas. Falso, no hay un solo usuario o fanpage que tenga esa cantidad. Lo normal es que si eres una pequeña empresa ya sea un éxito hablar de cientos, si eres un destino podemos hablar de miles o decenas de miles y si eres una gran marca podemos hablar de millones, pero nunca 500 millones, la verdad. El valor de estas plataformas no está en el número que tengan, sino en que consigamos el perfil adecuado en esos seguidores, o porque es nuestro segmento objetivo y nos dan una información valiosa o porque son tan activos que transmiten nuestros valores al resto de la plataforma y por añadidura  a la Red.

No podemos quedarnos en el número, debemos interpretar y llenar de valor esa cantidad.

Un caso diferente es el de Balzac TV, un proyecto audiovisual muy organizado, serio y pensado que ha tenido que cerrar por falta de financianción. Conocí al creador de Balzac, Héctor Milla, hace cosa de un año y me explicó el plan de desarrollo que tenía en mente. Evidentemente no era una improvisación, sino un proyecto con mucho trabajo detrás.

Balzac era un proyecto de calidad, innovador y muy reconocido, pero como dice el propio Héctor Milla, faltó encontrar el modelo que monetarizara todo ese prestigio. En este caso no era por tanto un problema de contenido, sino tal vez de una apuesta decidida de los inversores por el proyecto (aparte de algún problema personal del propio Héctor) no permitiendo comprar el tiempo necesario para que el proyecto cuajara definitivamente.

Internet requiere de una interpretación constante de nuestro estado, de nuestra situación y de nuestro proyecto, de modo que seamos capaces de otorgar valor a ese estado. Claro que ese valor ha de ser acorde con lo que queremos transmitir y con el objetivo del proyecto. Ya Johana Cavalcanti habló ayer del IOR y de la reinterpretación del valor en la Red. No se trata ya de hablar sólo de retorno económico, sino también de retorno en imagen y en marca, pero este retorno requiere de un modelo de negocio, posiblemente basado en acciones offline que de valor monetario al proyecto.

No podemos ser ONGs, sino que la búsqueda de la sostenibilidad económica ha de ser uno de nuestros objetivos fundamentales, dentro y fuera de la Red. Aunque esa sostenibilidad no sea en sí misma un fin, sino un medio para acceder a un objetivo mayor o más ambicioso.

Imagen: http://www.flickr.com/photos/guiguibu91/2889883615/

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3 comentarios 

  1. Francisco Miranda 4 junio 2010 - 12:32

    Efectivamente. Si fuéramos una ONG recibiríamos subvenciones. El público de internet es (somos) muy desagradecido e infiel y la rentabilización de proyectos online es cada vez más complicada tendiendo a imposible.

  2. Juan Sobejano 4 junio 2010 - 15:35

    Sin duda es complicado, pero no creo que sea imposible. El problema es que creo que todavía no hemos terminado de asumir que estamos en entornos distintos y seguimos con métricas, estrategias y acciones desde una mentalidad 1.0.
    Supongo que es cuestión de tiempo y de asimilar los cambios

  3. Jose Luis Momparler 4 junio 2010 - 17:59

    Todo lo que aparece en la red tiene que ser rentable o desaparece de forma fulminante.
    Esta rentabilidad no tiene por qué ser económica ya que podemos también hablar de poder, influencia, fama, ego, reconocimiento, promoción o simplemente fines “perversos”. Los criterios de rentabilidad se los debe fijar cada persona, empresa, agrupación, colectivo, etc. y en el momento en que su presencia en la red no cubre un mínimo de “rentabilidad”, su desaparción es fulminante.
    Como quiera que internet genera y propicia ambientes idóneos para la metamorfosis, creo que antes de iniciar cualquier aventura empresarial en la red hay que marcarse unos objetivos de rentabilidad y no obsesionarse con permanecer a cualquier precio. Toda metamorfósis ocasiona cambios que suponen mejoras con respecto a la etapa anterior y esto, de por sí, ya es rentable. Ya ves como incluso los errores se rentabilizan…
    Efectivamente Juan, no somos ONG’s y a pesar del nivel de altruismo que algunos podamos tener con nuestra participación, no tengo la menor duda de que todos buscamos la “rentabilidad” de nuestras acciones. Yo, con este comentario, también la busco ;-)

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