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El turismo sostenible. ¿Una utopía?

8 comentarios

29 septiembre 2010 a las 0:33, por

Se acaba de celebrar el Día Mundial del Turismo dedicado a la biodiversidad. La OMT ha emitido un comunicado en el que formula recomendaciones sobre turismo y biodiversidad. Los TTOO, y sus clientes, están cada vez más concienciados sobre la protección de los destinos. La sostenibilidad se considera uno de los factores clave de competitividad.

Estos hechos parece que han conseguido la unión entre turismo y ecología o sostenibilidad, pero la cosa no es tan sencilla. Hay dos hechos fundamentales que hemos de tener en cuenta: que el turismo es por definición una actividad depredadora del territorio y los recursos y que la actividad turística no está sino que forma parte de un todo con el territorio, que posiblemente tenga otras dedicaciones además de las turísticas.

Efectivamente, hay una poderosa inercia depredadora en el turismo. Las necesidades básicas de un turista, por no hablar del disfrute vacacional, requieren una serie de recursos que algunos destinos difícilmente están pudiendo soportar. Los gastos energéticos, de territorio y espacio, la contaminación acústica y la degradación son hechos que por mucho que traten de minimizarse serán siempre más intensos en destinos turísticos.

Pero es que a esto hemos de añadir el hecho de que el turismo es una parte de un territorio en el que no todo es turismo. La interacción entre actividades, procesos, dinámicas de relaciones y necesidades crean tensiones que afectan también al territorio y a la sostenibilidad. La búsqueda de un turismo sostenible ha de contar con la voluntad de sostenibilidad de todo el territorio, no de una parte de la actividad que se desarrolla en él.

Una de las dinámicas fundamentales de la sostenibilidad es la down-top, la que nace de la sociedad y genera necesidades y requerimientos a los poderes públicos para impulsar esa sostenibilidad. Sin embargo lo habitual es una dinámica top-down, en la que la administración es la que impulsa y dirige las acciones, estrategias y objetivos. Es cierto que hay grupos que actúan como incitadores a estas dinámicas de la administración, pero básicamente es ésta la que dirige.

Las administraciones tienen una gran dependencia del tiempo, buscan el corto plazo, por lo que nos encontramos con el contrasentido de que un proyecto de sostenibilidad requiere de resultados concretos e inmediatos, y en una actividad de naturaleza no sostenible, como hemos dicho.

Hace unos años decía:

Algunos urbanistas y arquitectos consideran que la verdadera sostenibilidad está en el desarrollo orgánico de las ciudades, en su adecuación a la vida social. Estos urbanistas enfocan el desarrollo urbano de un modo diferente, así la arquitectura no ha de preocuparse en planificar la vida de los ciudadanos ni de los visitantes, sino crear el contexto donde esa vida se pueda desarrollar. Es decir, dejar de ser un actor y pasar a ser el escenario. Se trata por tanto de crear un entorno urbano sostenible socialmente, tanto para sus habitantes como para sus visitantes. Una de las principales características de los destinos turísticos es que vive de su imagen, y esta imagen gobierna en ocasiones los proyectos urbanos por encima de su racionalidad e integración en el entorno. La ciudad bella en ocasiones es incómoda e inhabitable. Se aleja del crecimiento orgánico y apuesta por el crecimiento político.

Estas afirmaciones ponen de manifiesto que la sostenibilidad de los destinos turísticos, unida sin duda a su urbanismo, depende mucho de su actividad. ¿Podemos hablar por tanto de una sostenibilidad urbana turística y de una industrial como sostenibilidades diferentes? No diré tanto, pero sí que hay elementos diferenciadores que han de ser tenidos en cuenta.

Por último una afirmación más. No basta con contar con los habitantes del destino para hacerlo sostenible, es fundamental la implicación de los visitantes, y aquí hay mucha hipocresía. Todos somos ecologistas a la hora de elegir un destino, pero muy pocos a la hora de vivirlo. La creación de redes de relaciones en las propias ciudades, en las que se implica a los viajeros de un modo natural al llegar al destino debería ser fundamental. Ser sostenible, creérselo y demostrarlo han de ser las tres acciones básicas de un destino que se llama como tal.

Imagen: http://www.flickr.com/photos/idlphoto/4761208792/

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8 comentarios 

  1. Oriol Miralbell 29 septiembre 2010 - 10:14

    España es probablemente el destino que más daño ha hecho al medio ambiente en la costa en las últimas décadas, con especial incidencia en la costa levantina. Greenpeace y otras organizaciones lo han deunciado y muy pocos se han hecho eco de ello.
    No sirve hablar de biodiversidad y turismo, ni de turismo sotenible y no denunciar los desastres que se estan llevando a cabo junto a nuestra puerta. No se puede hacer, al menos, sin que no nos venga el rubor de la incoherencia.
    La burbuja inmobiliaria ha sido no sólo un negocio hinchado que ha provocado grandes injusticias sociales, si no que ha crecido por el afán especulativo (el msimo de Sofico renta y otras estafas escandalosas vividas en España con la participaciòn de personajes muy vinculados a los poderes políticos). Pero lo peor, es que ha dstrozado el patrimonio natural, que debería ser propiedad de la humanidad.
    Seamos coherentes y denunciemos a los muchos alcaldes, cocejales de urbanismo, consejeros, presidentes autonómicos y demás autoridades, por su connivencia en estos desastres.

  2. gersonbeltran 29 septiembre 2010 - 13:46

    Hola:

    El turismo sostenible…

    No es una utopía, es una entelequia
    No es un fin, es un instrumento
    No es un estado, es un proceso
    No es un producto,es un funcionamiento
    No es una realidad,es una moda

    No es más que una de las aspiraciones que nacieron allá por el año 1973 (Cumbre de Estocolomo, Club de Roma, crisis energética,etc), que se desinfló con la definición politicamente correcta y vacía del Informe Brundtland, que tuvo su punto álgido tras la Cumbre de Río de 1992, que enriqueció a muchas empresas y justificó a muchos políticos en esa década, que se prostituyó desde la hipocresía del ser humano, de todos (incluimos a ecologistas que van a dar sus charlas en aviones y que sólo se hospedan en hoteles de lujo vestidos de un verde rancio pseudoizquierdista).
    El turismo sostenible es unos de esos sueños de la razón que según Goya produce monstruos.
    Ahora mismo no tiene NADA de credibilidad, es un adorno más tratado con simpleza, pervertido y pasado de moda.
    El turismo sostenible ha muerto ¡Viva el turismo sostenible!

  3. Carlos Buj 29 septiembre 2010 - 14:12

    El turismo lo tiene dificilísimo para ser sostenible hoy por hoy. Ahora sí se puede procurar hacer un turismo de forma responsable en nuestro camino hacia la sostenibilidad.

    En el corazón de la sostenibilidad nos dice que no podemos destruir el propio recurso turístico si queremos que sea viable a largo plazo.

    Como dice Orio, eso es precisamente lo que se ha estado haciendo en el litoral mediterráneo español. Los políticos y empresarios se han cegado con el corto plazo y no han sido capaces de articular una planificación sostenible a largo plazo. La crisis de la construcción no es ajena a esto.

    Os invito a mi web sobre el tema: http://www.turismo-sostenible.net

    Saludos

  4. Daniel Villagrán 29 septiembre 2010 - 16:26

    Hola Juan y el resto de las personas en este blog…ç

    Creo que Juan da en la clave cuando trata de dar su papel a la población local cuando se habla de sostenibilidad. Es más, después de muchos años estudiando el fenómeno, estoy convencido de que no hay posible una sostenibilidad sin contar con la población local.

    Para empezar me gustaría diferenciar entre sostenibilidad (elementos definidos a través de las administraciones, gestores, planificadores) y responsabilidad (elementos relacionados con la interacción de los actores concretos tales como población local, servicios turísticos y viajeros).

    Nosotros hemos trabajado principalmente en la segunda desarrollando proyectos en los que se ha contado principalmente con la población local a través de asambleas que han finalizado en planes de marketing colaborativos.

    Igualmente hemos trabajado en la interacción entre turistas y servicios turísticos a través de una comercialización basada en la responsabilidad de la propia actuación.

    Creemos que hay un aspecto imprescindible en todo esto que es el empoderamiento, a través de tecnologías, de los emprendedores locales (a la vez población y servicio) para que desarrollen su mercado desde una perspectiva de responsabilidad obligándolos, a través del mercado (medición en sostenibilidad), a gestionar sus recursos culturales, sociales, económicos y medioambientales de una manera cuidadosa.

    Tiene razón Juan cuando habla de lo depredador de la actividad turística pero también creo (y esto creo que está demostrado) que la actividad turística también tiene el potencial de conservar espacios culturales y medioambientales que si no se perderían. Muchas de las estrategias ecológistas de conservación están basadas en la valorización de lo que hay sin demasiados cambios y esto es posible con una actividad turística bien gestionada, no tengo tan claro si con una actívidad industrial esto sería posible. Esta es la base desde la que hemos siempre trabajado y es en la que estamos instalados.

    Sobre lo que se ha hecho hasta ahora es un problema general. Creo que desde la visión revolucionaria que implica al movimiento debemos de partir de la crítica de lo anterior (cortoplacismo urbanistico) para arrojar soluciones hacia un futuro mejor. En este sentido está claro que uno de los grandes males del turismo español ha sido esa unión entre especuladores inmobiliarios y empresas turísticas para generar más y más oferta de bajo valor añadido que ha hecho que la demanda vaya viendo con peores ojos el destino y lo consuma menos. En fín… Espero que vayamos, poco a poco, cambiando… Tenemos la tecnología necesaria y el conocimiento para intentarlo…

    Un saludo.

  5. Giselle Della Mea 29 septiembre 2010 - 17:24

    Hola Gente!…
    Juan, Gracias por iniciar este tipo de Post!!! Creo que ahora inicia nuestro camino de análisis amigo!!!

    Daré mi opinión rápidamente:
    Es imposible hablar de Turismo Sostenible, no existe, es un gravisimo error iniciar el camino hacia un territorio sostenible desde solo un sector de la economía.

    En turismo se podría hablar quizas de cosas aisladas como: hoteles, estancias, parques basados en los principios de sostenibilidad, pero no en un destino turístico sostenibile… No si no se comienza con el concepto de Ciudad.

    Hay una frase de Toni Puig que dice: “no hagan ciudades turísticas, pues todas han fracasado, diseñen ciudades para los ciudadanos”
    y ahi donde el concepto de Urbanismo Orgánico cobra su fuerza, y lo que transcribe Juan: “la verdadera sostenibilidad está en el desarrollo orgánico de las ciudades, en su adecuación a la vida social”

    Quien nos puede dar clases magistrales de esto es el Ex Alcalde de Curitiba, Jaime Lerner con su libro “Acuntura Urbana”. Curitiba una ciudad diseñada para los ciudadanos, desde lo sostenible… resultado? un polo de atracción turística por su modelo de éxito de desarrollo urbano.

    Les dejo un video interesante:
    Urbanismo Orgánico, los Angeles 2016:
    http://www.youtube.com/watch?v=kQukt36Gew0

    Este tema tiene para mucho más rollo no Juan?
    Besos,
    Giselle

  6. Daniel Villagrán 29 septiembre 2010 - 22:18

    Quisiera en el sentido que Giselle habla dejar un enlace hacia un post realizado hace un tiempo… Y que creo que es vigente en esta linea de trabajo que estamos proponiendo….
    http://haciaunturismoresponsable.ning.com/profiles/blogs/monocultivo-turistico

    Un saludo a tod@s…
    Daniel

  7. Pingback: El turismo sostenible. ¿Una utopía?

  8. Amalio A. Rey 2 octubre 2010 - 17:53

    Buen post, Juan. Lo de la “inercia depredadora” es tal cual, muy bien definido. Es dificil saber cómo vamos a salir del bucle, con las presiones que vienen desde la economía. No hay una visión holística de la sociedad, tratamos de resolver los problemas troceándolos, y tirando de expertos. Unos no se hablan con otros, y algunos se atrincheran.
    Me ha gustado especialmente esta idea: “No basta con contar con los habitantes del destino para hacerlo sostenible, es fundamental la implicación de los visitantes, y aquí hay mucha hipocresía. Todos somos ecologistas a la hora de elegir un destino, pero muy pocos a la hora de vivirlo”. Así es, mucha pero mucha hipocrecia…
    un abrazo

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