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El emprendedor vs el profesional liberal

9 comentarios

20 diciembre 2010 a las 3:57, por

Aunque no siempre es fácil realizar un patrón de las personas que llevan adelante modelos de negocio, no es menos cierto que existen notables diferencias a la hora de identificar a un emprendedor del que no lo es.

Así mismo, es aconsejable que cualquier persona que vaya a desarrollar una idea de negocio o actividad empresarial  pueda hacerse las siguientes reflexiones a fin de saber si realmente va a convertirse en emprendedor, o por el contrario se puede autocatalogar de profesional liberal o autónomo o freelance.

Basándome en Seth Godin, paso a describir  las principales características que diferencian uno de otro.  Desde un punto de vista de la estructuración del trabajo, un freelance o profesional liberal es aquella persona que cobra por su trabajo, más concretamente por las horas dedicadas o por la realización de un proyecto concreto; sin embargo un emprendedor, trata de utilizar el dinero, que sea capaz de captar, para con él desarrollar un negocio más grande que lo que él pudiera hacer directamente y que genere ingresos sin su intervención en la operativa diaria.

Desde un punto de vista de los objetivos a perseguir, el de un profesional liberal es conseguir un trabajo estable y hacerlo crecer mediante dos elementos, que la hora de dedicación sea cotizada cada vez mejor e ir incrementando gradualmente la demanda. En cambio el sueño de un emprendedor es “vender” su negocio por la máxima cuantía posible, y si no fuera posible esto que, al menos, funcione de forma estable y escalable sin su intervención directa.

También hay una importante diferencia entre el crecimiento de un negocio en el esquema del profesional liberal respecto a un modelo de negocio impulsado por un emprendedor.

La principal diferencia es que en el primero, se suele dar el caso de que el profesional contrata a otros profesionales que realizan su misma tarea con la idea de poder absorber la demanda creciente. Sin embargo, la esencia del profesional liberal no es la de dirigir a otros profesionales por lo que suele ser un problema difícil de resolver. Es más, generalmente el profesional compatibiliza la gestión del negocio con el desarrollo de su profesión, y en este caso, la elección de los clientes más importantes o de los mejores proyectos suelen convertirse en fuente de conflictos dentro del equipo.  En este caso es complicadísimo intentar atraer inversión para un hipotético crecimiento del negocio pues el inversor desconfiará en que el profesional sea capaz de realizar una operación de salida por su enorme vinculación a la actividad profesional.

Seth Godin, plantea estrategias distintas para unos y otros. Por un lado, el profesional liberal debe tener en cuenta que se puede definir como un trabajador en “alquiler” por lo que su principal labor ha de centrarse en su reputación, y en el flujo de trabajos a desarrollar. Sin embargo para un emprendedor, el negocio debe funcionar con o sin él, no se trata de un auto empleo, y por lo tanto su participación ha de ser minimizada en cuanto a que no ha de ser clave en las operaciones y flujos de trabajos.

En definitiva, sea cual sea el rol que se ha de asumir es importante no mezclar estos conceptos para evitar negocios que no prosperen bien por la incapacidad de captar inversión bien por la dificultad de gestionarlo por pérdida de los activos más importantes.

9 comentarios 

  1. Julen Iturbe-Ormaetxe 20 diciembre 2010 - 7:07

    Mí no estar de acuerdo si nos vamos a enfoque “puros”. Estas figuras admiten un amplio abanico de mestizajes hoy en día. No obstante, sirven para el análisis. Pero en la realidad viven entremezcladas. Más diría que lo que hace falta es saber dónde estamos cada cual por si nos falta alguno de los ingredientes.
    Claro que uno es artesano. ¿Eso qué es? ¿Emprendedor o profesional liberal? ;-)
    Feliz semana.

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  3. Amalio A. Rey 20 diciembre 2010 - 8:52

    De acuerdo con Julen que ambos terminos admiten muchos mestizajes, y en esas estamos: profesional-emprendedor, emprendedor-artesano, emprendedor-social, profesional-en-red, etc, etc. Estamos en tiempos de “Y en vez O”. Que sea Seth Godin la fuente inspiradora de esta comparativa refleja ese puntito tan ortodoxo americano de ver a la figura del emprendedor asociado a la necesidad del crecimiento y la “operación salida”. Dicho esto, me gusta mucho el artículo porque fija referentes dentro del continuo, dibuja la imagen pura, para que cada cual la garabatee y ponga en duda mediante la mezcla, la combinación. Me ha llamado la atención especialmente la idea de “dejar hacer”, de que el negocio se mueva sin tanta necesidad de intervenir por parte del emprendedor. Eso al menos te hace pensar. Gracias por la contribución

  4. Jordi 20 diciembre 2010 - 8:57

    Hola Julen, estoy de acuerdo contigo en que las cosas no son ni blancas ni negras, ya decía que es complejo definir patrones que definan de forma precisa unos perfiles y otros, sin embargo creo que estudiar esas diferencias pueden orientar a unos y otros a evitar ciertos supuestos o situaciones.
    Por ejemplo, hay emprendedores que no sólo quieren hacer una empresa escalable sino que además pretenden lograr posiciones de dominio del mercado. Sin embargo a efectos de evaluar a algún emprendedor un Angel, o un Venture Capital seguramente analizaría el perfil en base a lo comentado.
    Y respondiendo a tu pregunta, un artesano … es un artesano, está fuera de categoría ;-)
    Un abrazo y gracias

  5. Jordi Estalella 20 diciembre 2010 - 19:15

    Gracias Amalio,

    en mi anterior post hablaba de las estructuras de aceleración de modelos de negocio, éstas van encaminadas a desarrollar ideas, testarlas, prototiparlas y sacarlas al mercado para acceder pronto a segundas/terceras rondas de inversión. Algo así como máquinas de hacer “churros”, de ahí que me pareció interesante lo de tratar de fijar conceptos en la malla de nuevos perfiles existentes que bien defines.

    Abrazo fuerte

  6. Nast Marrero 21 diciembre 2010 - 20:38

    Por mi experiencia en el trabajo con emprendedores creo que esta matización y discriminación es esencial. Muchas de las personas que me he encontrado en distintos programas de emprendeduría buscaban crear modelos de autoempleo más que modelos de negocio.

    Por supuesto en la españolización del concepto entrepreneurship cabe todo, y metemos en el mismo saco los startups escalables de las industrias del conocimiento y la creación de empresas.

    Pero tal y como reza el latinajo: “Omnis traductor traditor”, cada traductor es un traidor. Podemos (y probablemente no nos quede otra opción) asumir que el termino emprendedor se emplee para defenir a cualquier persona que se dedique a la ardua empresa de tener una actividad profesional privada (o no pública), pero entonces tendremos que utilizar otra palabra (probablemente el inglés entrepreneur) para referirnos a aquellos kamikazes que se empeñan en crear nuevos modelos de negocio y levantar de la nada empresas con orientación global y productos escalables.

  7. Amalio A. Rey 21 diciembre 2010 - 23:03

    Nast:
    Pues mira, a mí me gusta la biodiversidad empresarial. Creo que es lo que hay que defender. No hay un solo modelo de “emprendedor”, ni debe haberlo.
    ¿Y por qué un “emprendedor” no es “emprendedor” si promueve una empresa que NO se plantea el “escalado” como objetivo, ni la “orientación global” como meta explicita? ¿Qué pasa si una persona, con su iniciativa, consigue crear una empresa de “sólo” 3 trabajadores, que perdura en el tiempo, sin “crecer” pero “desarrollándose” (pido prestado el juego de palabras a Julen, porque me gusta mucho la distinción)? ¿Un “nuevo modelo de negocio” no puede consistir en construir una empresa que se plantee como principal objetivo que su gente se divierta, se lo pase bien, añada valor a los clientes y ofrezca un servicio de calidad, al mismo tiempo que es sostenible económicamente = NO subvencionada?
    Pues en esos espacios híbridos tenemos mucho que innovar, y para eso necesitamos “emprendedores” con una visión más humanista y diversa.
    Un saludo…

  8. Nast Marrero 22 diciembre 2010 - 10:50

    Te equivocas en la lectura de mi comentario, Amalio. A mi me pone muchísimo la biodiversidad, si lees bien mi comentario verás que no hay ni un ápice de menosprecio o de crítica hacia los profesionales liberales ni en él.

    Pero nosotros trabajamos con capital semilla y capital angel, y las inversión privada en startups tiene unas características muy específicas y requiere de unos emprendimientos con un perfil muy concreto que permita barajar un potencial que equilibre el riesgo que supone esta apuesta.

    Entiende que admiro también a los emprendedores que crean su propio estudio y pueden hacer labores fantásticas sin pretender llegar a ser Google o Facebook, pero me parece importante tener clara la diferencia entre estos dos conceptos. Especialmente para que el emprendedor sepa qué tipo de empresa puede pretender acelerar su crecimiento a través de inversión privada.

  9. Melissa Martínez 2 enero 2013 - 20:17

    Escuchar de un emprendedor real que diga “no recomiendo que se emprenda si no se sabe vender y si se cometen muchos errores…” es una frase muy clara. No obstante, son obstáculos que deben ser superados para aquel que tiene una meta. Aquí también hay un punto de análisis para definir entre un emprendedor y un profesional liberal.
    Nast, en tu experiencia con varios emprendedores con resultados, has visto este perfil? Leo tus comentarios.

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