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La microinnovación. Justificación y valor

2 comentarios

14 diciembre 2010 a las 3:58, por

Hace unas semanas introducíamos en el curso de nuestra II Convención del Tourism Revolution Ecosystem un nuevo concepto, el de microinnovación. En el transcurso de una de las píldoras de la convención explicábamos la importancia que puede tener para las PYMES el hecho de introducir estas estrategias de aporte de valor para ellas. Así definíamos la microinnovación como “Innovación de bajo coste, en un entorno muy concreto y controlado y en empresas y proyectos aparentemente no enfocados a la innovación”.

Como señalábamos entonces el concepto necesita un cierto recorrido para conseguir una consistencia y una entidad importante y que le permita posicionarse en la mente de los gestores como una estrategia a seguir más allá de lugares comunes y palabras vacías que para este tipo de pequeñas y medianas empresas trae la “buena nueva” de la innovación. Porque como también vimos hay expertos que llegan a considerar que este tipo de empresas no son aptas para determinados tipos y estrategias de innovación, como la innovación abierta, posiblemente la más rica y que más aporte de valor genera en las empresas que la utilizan.

Visto lo visto parece necesario comenzar a andar ese camino hacia la microinnovación y ver cómo podemos darle forma. Para ello empezamos reflexionando desde la perspectiva de las propias PYMES y ver por qué es fundamental que apuesten por la innovación. Es interesante en este sentido leer un artículo que apareció el pasado día 12 en El Mundo y que trataba, hablando del mercado laboral, de la necesidad de que los trabajadores tuvieran un nuevo enfoque en el que la especialización y la experiencia fueran fundamentales para conseguir éxito en la vida laboral. Resulta interesante esta frase: “Si sólo tienes conocimientos generales, habrá miles o incluso millones de personas en el mundo que harán el mismo trabajo que tú, quizá más rápido, más barato y mejor”. Si trasladamos esa reflexión al entorno empresarial no será difícil comprender que si no somos capaces de diferenciarnos, de ofrecer un producto o servicio distinto y único sólo podremos competir en costes, y en eso las PYMES tienen las de perder ante las economías de escala y capacidad de pseudo-dumping de las grandes empresas y corporaciones.

Hace poco estuve dando una conferencia un grupo de agencias de viaje independientes. En un momento dado de la conferencia les confesé que yo hacía años que no entraba en una agencia de viajes ya que lo que me ofrecían lo podía encontrar más cómodamente en Internet. La verdad es que se montó una buena, y aunque confieso que lo que dije tenía algo de provocación, sí creo que las PYMES, y las AAVV independientes entre ellas, no pueden ofrecer lo que ofrecen las grandes empresas, necesitan ser diferentes, especializarse y apostar por la innovación.

Evidentemente dicho así suena razonable, pero ¿cuáles son los problemas con los que se encuentran este tipo de empresas a la hora de desarrollar estas estrategias de diferenciación desde la innovación? Hay en primer lugar un cierto muro mental, una creencia no demostrada pero firmemente arraigada que dice que la innovación es de una complejidad tal que sólo es posible en aquellas empresas con un cierto nivel de capacidad de gasto. Esta creencia, totalmente falsa, hace que muchas PYMES se limiten a lo sumo a seguir estrategias de benchmarking en las que copian a los líderes del sector de modo que pierden toda su capacidad de diferenciación. Además, lo normal es que los cambios introducidos por las empresas a las que se les hace benchmarking disfruten de unas ventajas competitivas respecto a esa innovación que no tengan las otras, que además confunden en ocasiones la estrategia de benchmarking con la simple copia, generando tensión entre el servicio que se quiere ofrecer y la capacidad para hacerlo.

Hay otro error en el que suelen caer muchas PYMES, y es pensar que la innovación sólo puede ser tecnológica. Esta creencia va emparejada con la anterior en el sentido de que se sigue creyendo que es fundamental un gran desembolso para desarrollar innovaciones dignas de tal nombre. Evidentemente esto no es así, y así podemos ver estrategias de innovación en las que la tecnología no interviene o al menos no es el factor fundamental. Starbucks no ha inventado nuevas tecnologías ni nuevos productos más allá de algún tipo de combinado concreto, lo que de verdad ha revolucionado Starbucks es el modelo de negocio, es decir, los procesos con los que se relaciona con el cliente, y éstos sí han dado como resultado a los ojos de esos clientes un producto distinto.

La microinnovación lo que pretende es poner el foco en los procesos, en las capacidades de las PYMES y hacer que éstas introduzcan en su ADN no ya sólo productos y servicios innovadores, sino procesos innovadores, procesos enfocados a la innovación, que las PYMES introduzcan en su gestión diaria la innovación como una parte fundamental.

Existen por supuesto resistencias y tendencias que hay que superar. La costumbre, la acomodación en una serie de procesos, la resistencia al cambio e incluso la incomprensión de los trabajadores son situaciones que hay que gestionar. Porque en las PYMES no puede haber departamento de innovación, toda el empresa es el departamento. Y esto, que podría parecer una debilidad, es en realidad una de las mayores fortalezas que pueden tener las PYMES que introducen la microinnovación en su ADN, porque la implantación de procesos y mejoras innovadoras se realiza de manera horizontal, con la participación de toda la empresa, y no como en las grandes, que cualquier propuesta ha de pasar por distintos departamentos, controles, consensos y resistencias que debilitan en muchos casos la proposición inicial.

La microinnovación es una estrategia completamente asimilable por las PYMES, que les puede posicionar en un punto de competitividad mucho más interesante que el que tienen ahora y que les permite ser flexibles y utilizar muchas herramientas e información que pueden encontrar en la Red. En definitiva, entrar en las dinámicas de la microinnovación tiene mucho más que ver con un cambio de mentalidad que con una capacidad material para ello. Tal vez como dice Jorge Bucay en el video, “Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos.”

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2 comentarios 

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  2. tirso cabral 19 diciembre 2010 - 18:00

    Cierto, cuanto temor a los cambios y en especial a organizaciones turisticas, tenemos un modelo de 30 años, no hay cambios y los lideres se agotan, las politicas las mismas, y cuando queremos hacer microinnovaciones , todos sin pensarlo, analizarlas se opones. Gracias por el articulo tengo una nueva forma de abordar estas propuestas de cambios

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