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La industria del Capital Riesgo en tiempos de crisis

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7 marzo 2011 a las 5:00, por

Monedas y billetes

epSos.de. Flickr

Conocemos de la utilidad y necesidad de los instrumentos específicos que requieren las empresas intensivas en conocimiento en cuanto a financiación se refiere. Incluso ya hemos avanzado en algún post anterior nuevas estructuras de financiación e incubación que están ganando presencia en sectores de alta tecnología, tales como Ycombinator, TechStarts o Hackfwd.

Su imperiosa necesidad radica en que los modelos de negocio altamente innovadores basados en conocimiento, difícilmente tienen acceso a financiación crediticia o bursátil. Por ello es fundamental para el desarrollo de este tipo de industria la figura del Capital Riesgo como dinamizador de empresas emergentes.

En castellano es corriente utilizar el término capital riesgo indistintamente para referirnos a dos conceptos diferentes:

  • Venture Capital: Entidades que centran su actividad en el desarrollo de proyectos empresariales que se encuentran en etapas tempranas y normalmente asociadas a tecnología. El trabajo de los gestores del Venture Capital suele estar más focalizado en validación de mercado, estrategia de producto, modelo de negocio y “construcción” del mejor equipo gestor para la compañía participada.
  • Private Equity: Cuya actividad consiste en invertir en empresas ya consolidadas. El trabajo de los gestores del Private Equity suele estar más focalizado en mejoras operacionales y de las condiciones financieras de la empresa.

Tanto el Venture Capital como el Private Equity tienen como objetivo participar temporalmente en las compañías, aumentarles su valor y luego salirse llevándose consigo una alta rentabilidad. Sin embargo ambos lo hacen usando estrategias diferentes, con diferentes tipos de empresas y en diferentes estados de maduración.

Existen distintos modelos que vehiculizan este negocio, entre estos, los más comunes son:

  • Inversores individuales privados (o angels): individuos que, con recursos y conocimientos propios realizan inversiones en compañías, habitualmente en estadíos de desarrollo muy tempranos.
  • Inversores estratégicos: grandes empresas que, como complemento estratégico a su actividad principal, realizan inversiones en compañías incipientes o jóvenes.
  • Sociedades para inversiones individuales: dos o más angels sindicados para realizar una única inversión.
  • Fondos de capital de riesgo tradicionales: los fondos de capital de riesgo tradicionales trabajan obteniendo compromisos de dinero de inversores (individuales e institucionales) para conformar un fondo único desde el que realizan inversiones en compañías para luego vender su parte obteniendo una ganancia. Estos fondos tienen períodos de vida limitados, estructurados en dos partes: un período de inversión y un período de desinversión.
  • Evergreen funds: Esencialmente lo mismo que un fondo de capital de riesgo tradicional excepto que son abiertos, no tienen un período de vida limitado, es decir, no tienen comienzo ni final.

A nivel internacional después de una década de oro de expansión del Capital Riesgo con excepcionales rendimientos, le ha seguido un periodo en donde se ha puesto en cuestión el futuro de parte de esta “industria” debido a que no arrojaban números tan brillantes como anteriormente. Seguramente debido al alto coste del sistema remunerativo por parte de los equipos gestores de estos vehículos financieros, que venía a reducir los números positivos de los inversores que conforman los fondos, y todo ello en un panorama estremecedor de crisis financiera mundial.

En España el Capital Riesgo llegó, como es lógico, más tarde que en los países líderes debido, seguramente, a la estructura económica del país, sin embargo, la expansión que ha habido en esta década es bastante notable, más en Private Equity que en el Venture Capital.  Los números que arroja, en su informe anual para 2010, la ASCRI (Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo) denota una situación, en general, positiva con un volumen de inversión total de 3.435 millones de euros un 106% más que el año anterior.

Sin embargo la incorporación del Venture Capital sigue estando por debajo de las necesidades de un país que debe acometer un esfuerzo fenomenal en desarrollar su sistema productivo a través, entre otras cuestiones, de lograr la incorporación de empresas altamente innovadoras al tejido empresarial. Ello es debido principalmente a que los inversores siguen percibiendo “miedo” en invertir en empresas de alto rendimiento a cambio , eso sí, de aceptar un alto riesgo.

Es por esto que una magnífica iniciativa europea denominada JEREMIE (Joint European Resources for Micro to Medium Enterprises) apuesta por desarrollar estructuras financieras a través de inyectar el 50% de los fondos necesarios para crear éstos, siempre y cuando el país/región que los solicite ponga el resto a cargo de la asignación de los fondos europeos de cohesión que tenga asignados, es decir, deberá detraerlos de las partidas que previamente tenga previstas.

En sí mismo JEREMIE no es un fondo sino un instrumento financiero paraguas a través del cual se pueden desarrollar herramientas de financiación como pueden ser: microcréditos, préstamos reembolsables, fondos de Venture Capital, u otros ya mencionados en un anterior sobre emprender sin recursos.

Sin duda es un fenomenal instrumento para lograr acaparar financiación privada haciendo que el riesgo se difumine manteniendo altas tasas de rentabilidad gracias al acompañamiento de la inversión pública. En  algunas regiones, como Cataluña, ya llevan tiempo desarrollándola y otras comunidades españolas están en ello.

Este mismo esquema es el que configura NEOTEC Capital Riesgo desarrollado por el Fondo Europeo de inversiones (FEI) y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), que cuenta ya con notable participación de las grandes corporaciones empresariales y financieras del país y que dispone de un presupuesto global de 183 Millones de euros.

Sin duda todos los pasos se hacen pocos para cubrir esta necesidad de inversión en empresas en early-stage que deben jugar un papel clave para ayudar a cambiar el sistema productivo del país.

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