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Mercado Alternativo Bursátil: financiación para PYMES en expansión

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10 mayo 2011 a las 7:00, por

parquet de la bolsa

Jesús Siguero. Flickr

Hace ya algo más de dos años que se puso en marcha en España el MAB (Mercado Alternativo Bursátil), un mecanismo para captación de financiación especialmente ideado para PYMES que, debido a su escasa capitalización, requieren de financiación para desarrollar proyectos de expansión y que, motivado por la crisis financiera mundial, no encuentran muchas posibilidades de financiación por las vías hasta hace poco tradicionales.

La coyuntura actual ha afectado principalmente a las pequeñas y medianas empresas españolas en cuanto a la captación de financiación, pues al endurecimiento de las condiciones crediticias hay también que sumarle el aumento del riesgo debido, por un lado, al aumento de la morosidad, y por otro, a la caída del volumen de ventas provocado tanto por la notable pérdida de poder adquisitivo como por el aumento de la desconfianza de los consumidores.

Así es como el MAB se ha convertido en un muy buen instrumento alternativo de financiación para empresas con necesidades de invertir en proyectos de expansión distinto al que todo el mundo conoce como mercado continuo (la Bolsa). De hecho, y según los expertos, el MAB, como mecanismo de financiación, se ubica entre las etapas de Capital Riesgo y salida a Bolsa en el desarrollo de modelos de negocio. Se trata de un mercado de valores especialmente diseñado a empresas de escasa capitalización que buscan crecer y con una regulación especialmente desarrollada para éstas. La principal diferencia con la Bolsa es que los procesos y costes de acceso y mantenimiento respecto a ésta son bastante más reducidos y por lo tanto más accesible para este tipo de empresas.

Actualmente son muy pocas las empresas que han accedido al MAB en España, instrumento financiero mucho más utilizado en países donde el mercado de la financiación está mucho más desarrollado como por ejemplo Gran Bretaña. Doce son las empresas actualmente cotizadas, tal y como podemos apreciar en el informe de cierre de 2010 del MAB, donde se puede visualizar que el objetivo está siendo cumplido, por un lado estas empresas han captado unos 60 Millones de euros, pero además han crecido tanto sus plantillas, un 23% desde 2008, como sus volúmenes de negocio, un 46%.

El hecho de que los procesos sean más simplificados no resta en absoluto la seguridad y garantía de este instrumento pues aunque la normativa se vehiculiza en forma de circulares emitidas por la entidad que lo desarrolla, Bolsas y Mercados Españoles, tanto la supervisión como la capacidad de sancionar reside en la CNMV (Consejo Nacional del Mercado de Valores).

En cuanto a las ventajas de operar para una PYME en el MAB,  a continuación se indican las más importantes:

  • Una vez dentro del mercado, o sea, una vez que la empresa ha abierto el capital al haber superado los requisitos de cotización, la línea de financiación se convierte en permanente pues se pueden realizar sucesivas ampliaciones de capital a conveniencia del desarrollo de los proyectos o necesidades intrínsecas de la expansión de la empresa.
  • Así mismo una vez cotizada, la PYME aumenta considerablemente su garantía, algo que generalmente adolecen este tipo de empresas.  Por lo que la captación de inversores suele ser mucho más sencillo, porque a esa garantía le acompañan la transparencia a la que obliga el proceso así como el mayor nivel de visibilidad que le otorga estar en el MAB.
  • La posibilidad de desarrollar nuevos instrumentos de remuneración al equipo de trabajadores ligándolos a los propios títulos cuya valoración está fuera de toda duda pues es el mercado quien las regula. Así pues establecer bonus o complementos a ciertos valores de cotización pueden ser un instrumento muy interesante que hasta la fecha difícilmente podían ser desarrollados por la PYMES.

Evidentemente las ventajas vienen siempre aparejadas con desventajas, estás son las más importantes:

  • Tanto para acceder como para mantenerse en el mercado acarrea una serie de costes: asesores, auditorías, abogados, cuotas de mantenimiento, informes periódicos, etc.
  • Posibilidad de OPA. Al estar en el mercado podemos acabar con inversores no deseables en el accionariado que a través de la compra reiterada de títulos pueden acabar haciendo algún tipo de oferta no deseada al equipo principal de la empresa.

En definitiva, el desarrollo del MAB sin duda será un buen indicador del grado de crecimiento del mercado de financiación en España y una buena noticia para las PYMES que deseen expandirse como para inversores que deseen ciertas garantías.

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