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¿Cómo basar una estrategia de competitividad en la financiación y morir en el intento?

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25 octubre 2011 a las 11:00, por

terraza mojada

London Permaculture. Flickr

En el anterior post, mencionábamos el Tax Lease como el instrumento financiero utilizado en el sector naval para la construcción de buques.  Hoy profundizaremos un poco más para conocer el estado de aplicación en que se encuentra esta herramienta en la actualidad.

Como ya avanzábamos, el tax lease, se desarrolla entre tres partes. Por un lado, el armador, quien vende a una compañía de leasing el buque en construcción (hasta aquí, lo normal de una operación de leasing), luego entraría en juego la AIE (agrupación de interés económico), entidad asociativa pero sin personalidad jurídica, cuya incorporación en este “juego” se basa en que imputa las bases imponibles a cada uno de los socios, y con quien la compañía de leasing , a su vez, formaliza un contrato de leasing a corto plazo (3 años y medio).  De esta manera, se logran producir grandes bases imponibles negativas para los socios de la AEI, justamente lo que necesitan, pues las empresas que conforman estas AEI son empresas con grandes bases positivas que buscan, precisamente, operaciones que impliquen importante ahorro fiscal.

Es una operación, en la que todos ganan, pues al armador se le acaba trasmitiendo gran parte del ahorro fiscal vía menor coste del arrendamiento y/o precio de venta final, mientras que los inversores logran reducir su base imponible.

Sin embargo, estas operaciones financieras, han hecho intervenir a Europa a través de la Dirección General de la Competencia, previa demanda de un país de la Eurozona que se ha visto afectado, por entender que se trata de un sistema de financiación que subvenciona al sector naval español. Existen varios puntos en “litigio”, mencionaré los dos más genéricos: el primero, la amortización acelerada mencionada. Ésta se lleva a cabo mientras el buque está en construcción y no cuando éste ya está operando; el segundo, tiene que ver con la propia actuación de las AEI que son consideradas entidades instrumentales pues no participan en ellas ningún armador.

En las últimas semanas se está tratando de buscar una solución al conflicto vía aplicación de un nuevo tax lease que reduzca de forma considerable el ahorro fiscal del anterior, y que, finalmente, implique que los descuentos que permitía su aplicación pasen de un 30% a un 20%  sobre el precio de construcción del buque sin ayudas externas.

Que muchas de las opiniones liguen el futuro del sector a este instrumento no deja de ser cuanto menos sospechoso. Como en otros sectores, parece que la escasa inversión en I+D y la baja tecnificación, entre otras debilidades, han hecho que la supervivencia del sector se base en una guerra de precios que ahora Europa mire, según dicen muchos, con excesivo celo.

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