Una commodity es un producto del cual existe una demanda pero que, se oferta sin diferenciación alguna. En base a esta definición, ¿queremos ser una empresa turística más o ser la razón del viaje? La respuesta es simple pero, no así su logro.
Seth Godin lo explica magistralmente con la anécdota de la vaca púrpura. Todas las vacas son blancas con manchas negras. Ver una más no nos produce la menor sensación de sorpresa. ¿Y si viéramos una vaca de color púrpura? sigue siendo una vaca pero, de seguro que captaría nuestra atención.
Ponernos a pintar dibujos bonitos no nos arreglará un problema de imagen de marca porque, el marketing empieza por el producto. Pero destacar entre el ruido es un paso que muy pocos han logrado dar.
Evolucionar de commodity a marca diferenciada pasa por cuatro pasos, según Zaana Howard:
Pero para llegar a ser una marca diferenciada, antes debemos pensar en las personas porque es a ellas a quienes debemos servirles la experiencia. Pensar en quitarnos las “fruslerías” y dejar solamente lo que aporta valor, es el primer paso. El siguiente sería el de crear un entorno que promueva que las personas que trabajan en él, puedan desplegar su creatividad y aportar soluciones de alto valor añadido. Pero eso es tema para el próximo post, mientras tanto pensemos en que “lo que no se ha convertido en una commodity, lo hará”, Gary Hamel.
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