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Aplicación del Sale & Lease Back en empresas hoteleras

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15 diciembre 2011 a las 11:00, por

The Mirage Hotel Las Vegas

The Mirage Hotel Las Vegas ; Evan Leeson. Flickr

Hace algún tiempo mencionamos al Tax Lease como instrumento financiero utilizado en el sector naval para la construcción de buques, éste instrumento no es más que una versión adaptada del Sale & Lease Back (SLB) que se ha aplicado en otros sectores. Justamente al mencionarlo dejamos pendiente posibles aplicaciones en otros sectores, como el turístico, en un momento como el actual donde las líneas de financiación tradicionales escasean por no decir que brillan por su ausencia.

Aunque en este caso no tratemos este instrumento como una medida transversal de obtención de financiación ante la problemática de un sector conviene hacer un análisis de cómo su aplicación puede solventar momentos de estrechez económica generalizada.

Por ejemplo, este verano pudimos comprobar cómo numerosos hoteles se vieron lastrados por el retraso en los pagos a los que lo sometían los touroperadores.

En estos casos, es cuando se hace necesario hacer uso de diversos instrumentos y mecanismos para lograr la financiación necesaria que permita obtener una liquidez que permita salir del atolladero. Es en este punto donde podemos hacer uso del SLB, de esta forma, el operador hotelero obtendría la liquidez a través de la venta del activo (hotel) y posteriormente realizaría un contrato de leasing con el comprador para poder seguir utilizando el activo para la misma actividad empresarial que venía realizando.

Y es que la operación de SLB tiene aspectos interesantes para las dos partes.

Por un lado, el comprador/arrendador se garantiza una inversión con unas rentas aseguradas, y este aspecto es importante porque, incluso de esta manera, el nuevo propietario podría conseguir financiación extra que apalanque la inversión que por otro lado puede ser debido a la necesidad de diversificar la cartera de inversiones así como colocar excedentes y obtener rentabilidades interesantes. Así mismo, el nuevo propietario dispone de un activo del que no se tendrá que preocupar en cuanto a mantenimientos, actualizaciones, impuestos, seguros, etc. pues esto queda en manos del arrendatario a través del contrato de leasing. También cabe destacar que esta adquisición suele realizarse a precios inferiores de los de mercado y de ahí un interés adicional.

El vendedor, por su parte, obtiene una financiación en un momento en el que ésta misma escasea y puede hacer frente a estrechez de liquidez que puede venir dado del impago, por ejemplo, de los touroperadores como hemos mencionado anteriormente, pudiendo seguir desarrollando la actividad empresarial y pudiendo revertir la propiedad al finalizar el contrato de leasing.

Hay algunos ejemplos de cómo algunos operadores han utilizado el SLB para distintos fines, en el caso de Meliá para una operación de expansión o en el caso de la división hotelera del Grupo Jale para una operación de saneamiento de su cash Flow.

En definitiva, el SLB es un instrumento útil e interesante en estos momentos de incertidumbre sectorial que permite el trasvase de financiación de otros sectores a un sector  turístico que es de los mejores que marchan en estos momentos pero que, irremediablemente se enfrenta no sólo a grandes retos de modernización sino a los inevitables movimientos “epilépticos” de la economía mundial.

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