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Cómo el diseño cambia tu manera de pensar

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9 diciembre 2011 a las 6:00, por

Llevamos tiempo hablando de Visual Thinking y de cómo aprender a ser más creativos. Sin embargo, hace tiempo me volví a topar con uno de esos posts totalmente esclarecedores de lo que es el pensamiento de diseño y los errores frecuentes en los que caemos.

Se trata de un post de Matthijs Bobeldijk titulado Do you apply design thinking? or checklist thinking?, en el blog de Business Model Inc. A continuación traduzco el mensaje principal del post:

¿Qué es realmente del Diseño?

Si te dedicas al Design Thinking, probablemente hayas percibido que la mayoría de la gente piensa que “diseño” va sobre “formas” o sobre cómo se ven las cosas. En realidad, el diseño no es solamente sobre los elementos visibles -el “Qué” en términos de Simon Sinek-. Design Thinking va sobre conectar el “Por qué”, el “Cómo” y, el “Qué”!.

Te daré un ejemplo. En nuestra sociedad, numerosas empresas, directivos y, emprendedores están más preocupados por cómo sus productos lucen -“Cómo”- que por lo que realmente hacen por los demás -“Por qué”. Por ejemplo, se preocupan más por cómo está hecho un informe que por lo que realmente aporta a la otra persona. “¿Has terminado el informe?” o “¡Hagamos una presentación en PowerPoint!”, son frases muy comunes.

Este tipo de comportamiento suele darse por la presión del tiempo. Debemos cumplir con fechas de entrega donde, si todo está bonito, está bien.

Concentrarse solamente en las preguntas del Qué. Una oportunidad perdida

El “Por qué” y el “Cómo” se encuentran normalmente sometidos al “Qué”. Sin embargo, esto en realidad es una oportunidad perdida. Pensar sobre el “Por qué” y el “Cómo” te inspira a pensar en tu visión y en tu estrategia. De esta forma es como puedes realmente ofrecer un valor añadido y satisfacer las necesidades de tus clientes.

En muchas empresas todo se centra en “terminar el trabajo” -Qué-.  No importa cómo se ha logrado el resultado. Esto es lo que llamamos “Checklist Thinking”. Mientras todo lo que está en la lista se vaya haciendo, tú estarás a salvo. Esto normalmente deriva en hacer trabajos innecesarios o incluso contra-productivos, porque producen resultados que a nadie le importa. Los pensadores de checklist no se paran a preguntarse por qué están haciendo lo que hacen.

El círculo de oro del Design Thinking: Por qué, Cómo y, Qué.

Resulta irónico que Sinek ponga a Apple como un caso de éxito. ¿Acaso Apple no está siempre preocupado por cómo lucen sus productos para sus clientes? en realidad no lo es. Es más, Apple aplica exitosamente el Design Thinking. ¡Pero esto no es únicamente porque sus productos se vean genial! En un producto de Apple, todo está conectado con la pregunta del “Por qué”. Apple realmente entiende por qué tú como cliente necesitas su producto y, lo que este va a hacer por ti. El iPod no fue simplemente un reproductor de mp3. Fue una forma de vida, una manera de decir “yo amo la música”.

La pregunta del “Por qué” estimula a pensar en las necesidades de los clientes

Si realmente nos tomamos el tiempo necesario para pensar en el “Por qué” cuando lanzamos un producto, un modelo de negocio o, una empresa, pronto nos daremos cuenta de que nos estimula a pensar en las necesidades de los clientes y en la funcionalidad de nuestros productos, con el propósito de servir a nuestro consumidor. Sólo entendiendo esto, podemos pasar al siguiente paso: “Cómo” hacerlo. ¿Cómo podemos asegurarnos de que realmente ayudamos a nuestros clientes? ¡En este punto es donde realmente añadimos valor! ¿Cómo usan los clientes el producto? ¿Cómo les llegas? ¿Cuáles son sus necesidades? El último paso en este proceso es pensar en el “Qué”: qué funciones específicas, colores, dimensiones, etc. Sólo si dejas que el “Por qué” y el “Cómo” influyan en la forma final de tu producto, podrás asegurarte de que está bien diseñado.

Hasta aquí la teoría, en el próximo post traeré un ejemplo práctico (más allá de los machacados casos de Apple) de cómo empezar por el “Por qué” y acabar en el “Qué” nos lleva a soluciones innovadoras. Si esto logramos que ademas sea algo bonito, tendremos garantizado que jamás seremos una commodity.

Ahora toca pararse a pensar en cuántas cosas en nuestro hotel, local, tienda, etc. están hechas para cumplir con la fecha de entrega y cuántas están hechas porque realmente aportan valor a nuestro cliente final.

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