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Cancún a través del modelo de Butler

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19 enero 2012 a las 11:00, por

Cancún, México

Cancún, México in Flickr

En post anteriores citábamos el modelo del ciclo de vida del destino turístico de Butler. Como saben, éste no es más que una herramienta teórica para explicar los procesos evolutivos a los que se someten los destinos turísticos donde se plantean las siguientes fases diferenciadas: creación, desarrollo, consolidación y estancamiento. Tras el estancamiento llegamos a un punto de inflexión donde tenemos dos opciones:

  • Declive, donde moriremos lentamente o,
  • Rejuvenecimiento/reinvención/transformación para volver a ser competitivos. Hoy revisaremos el caso de Cancún como destino turístico a través del modelo de Butler. Cancún empieza a ser conocido como destino turístico de sol y playa a principio de los años setenta. A partir del año 1975 es cuando se empiezan a obtener datos acerca del número de visitantes llegados. En el siguiente gráfico tenemos estos datos hasta el año 2007.

Elaboración propia a partir de datos extraídos de Fonatur

Podemos ver la semejanza con el modelo teórico de Butler, con valles más o menos pronunciados que se corresponden con eventos naturales y políticos que azotaron Cancún (Huracán Gilberto en 1988, crisis del 11 de septiembre en 2001…). Para la oferta, los datos registrados siguen aproximadamente el mismo patrón. Ésta manifiesta una tendencia ascendente respondiendo a la característica de la inelasticidad que le caracteriza (inelasticidad que hace que situaciones coyunturales que si se reflejan en la demanda, no siempre se reflejen en la oferta).

Elaboración propia a partir de datos extraídos de Fonatur

Las excepciones a esa tendencia ascendente las vemos fundamentalmente en el año 2002, con una pequeña bajada en el número de camas hoteleras, y en el año 2005, con un acusado descenso. La explicación a la anormalidad presente en el 2002 es el derribo de algunos de los más antiguos hoteles de Cancún. Bajo la teoría que plantea Butler, esto representaría la búsqueda de un rejuvenecimiento del área turística en la etapa de consolidación-estancamiento con el fin de conseguir la estabilización y evitar un declive. Podemos observar también señales de este comportamiento “rejuvenecedor” en los grandes proyectos como Puerto Cancún, Playa Mujeres, Malecón Cancún, etc., que no sólo se centran en la renovación de la oferta hotelera. La segunda anormalidad, la del 2005 fue debida al Huracán “Wilma”, tras el cual gran parte de la oferta hotelera estuvo fuera de servicio debido a que tuvieron que acometer importantes remodelaciones, y muchos aprovecharon la situación para hacer una actualización de sus instalaciones que era ya de por sí muy necesaria. La relación oferta-demanda en Cancún podemos verla en la gráfica siguiente. Observamos, que después de períodos en que los incrementos en la demanda son superiores, se presenta el efecto inverso, períodos en los que el incremento de la oferta es superior.

Elaboración propia a partir de datos extraídos de Fonatur

Los comportamientos reflejan la tendencia al equilibrio entre la oferta y la demanda, con variaciones cada vez más cercanas y tendientes hacia el cero, salvo los últimos años por razones obvias. Ello es otro signo de la madurez del destino turístico como producto. Ampliando la revisión a otros parámetros más importantes de la actividad turística, nos fijamos en el indicador de mayor sensibilidad para medir la madurez y declinación de un destino, las tarifas. Éstas son monitor clave de la madurez y posible declive de Cancún, que tienen un pronunciamiento a la baja desde 1997 hasta los momentos álgidos de 2002. A partir de allí comienzan a mostrar una recuperación, lo que es signo de su renovación, lo que hace que la línea de tendencia se invierta a como se presentaba anteriormente.

Elaboración propia a partir de dtos extraídos de Fonatur

Concluyendo, la revisión de las principales variables turísticas de Cancún a la luz del ciclo de vida de un destino turístico propuesto por Butler, nos permite ver como Cancún ha llegado a su madurez y, ha aprovechado eventos coyunturales y cambios estructurales para su renovación, tanto en las oferta hotelera como en sus playas, equipamiento, infraestructura y demás elementos que conforman y hacen posible el destino turístico, y con esta renovación ha conseguido no caer en la fase de declive.

En España no tenemos huracanes, pero aún así podemos aprovechar los aspectos positivos de los ejemplos como Cancún para llevar a cabo las renovaciones que muchos de nuestros destinos turísticos están pidiendo a gritos.

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