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Cambiar la cultura es tarea difícil, pero no imposible.

1 comentario

16 abril 2012 a las 12:00, por

"Difícil, pero no imposible"

Podemos definir la cultura de una empresa como el conjunto de creencias que gobiernan el comportamiento de las personas.

El cambio en la cultura, es una de las tareas más difíciles de lograr en una compañía, ya que impacta en los valores, las creencias, las actitudes y los comportamientos. La dificultad radica en que una vez que éstos están arraigados, se crea una barrera de resistencias que genera una fuerte tendencia a mantener las cosas como están. Sobre este tema Maquiavelo escribía en el año 1513 lo siguiente:

No hay nada más dificil de llevar, ni más peligroso de conducir, ni con más incertidumbres sobre el éxito que el dirigir la introducción de un nuevo orden de cosas. Porque el innovador tiene como enemigos a todos aquellos que se beneficiaban con la situación anterior, y como tibios defensores a todos aquellos que pueden beneficiarse bajo la nueva… El Príncipe, Nicolás Maquiavelo.

 Cuando hablamos de cambios culturales nos enfrentamos a tres tipos de conceptos:

  • Creencias
  • Actitudes
  • Comportamientos

Las creencias crean las actitudes, y éstas se manifiestan en comportamientos. Si creo que lo mejor para mi empresa es lo mejor para mí, intentaré que mi actitud sea de ayudar a cualquier persona que contribuya a que los clientes de la empresa sean más felices. Si creo que me han tratado injustamente por culpa de mi jefe, entonces mi actitud será la de esperar que mi jefe se equivoque, y quizás estaré dispuesto a colaborar en difundir rumores o en no facilitar el cumplimiento de una fecha importante para él.

Cada cultura influye en los comportamientos a través de castigos más o menos explícitos, o a través de premios. Pero la coerción funciona sólo mientras el premio o el castigo sigue vigente, y hasta que no aparece un premio o castigo mayor en otra dirección.

Para cambiar las actitudes que provocan los comportamientos, necesitamos atacar las creencias que generan esas actitudes. La sociedad ha empezado a cambiar su actitud hacia el tabaco cuando ha empezado a admitir que el uso del tabaco produce una disminución en la duración y la calidad de la vida, no cuando se grava con impuestos o se penaliza su consumo en lugares públicos. Las restricciones al consumo del tabaco no hubieran tenido efecto si no se hubieran alterado las creencias.

La cultura se puede cambiar. El cambio requiere que las personas entiendan que el cambio les va a favorecer. La frase “la cultura de la compañía es así” puede ser verdad o mentira, pero en ningún caso es una excusa para no cambiar. No estamos tratando con culturas de cientos de años de antigüedad, como la de la antigua Roma. Estamos tratando con creencias que gobiernan los comportamientos en las empresas, y esas creencias pueden y deben cambiar.

Para que los cambios culturales tengan éxito tienen que expandirse de manera descendente. Deben existir agentes del cambio que con su liderazgo faciliten la adopción de dicho cambio por los equipos de trabajo.

Cambiar la cultura no es tarea facil por todo lo presentado anteriormente, pero no es una misión imposible, aunque debe ser un trabajo cuidadoso, bien pensado y planificado, y cuyos resultados deben calcularse y medirse.

Para ello debe definirse un programa (conjunto de proyectos alineados con un resultado de negocio común) que ataque a los diferentes aspectos de la cultura (creencias, actitudes y comportamientos), en particular las creencias y garantice su alineación. No hay que esperar resultados a corto plazo, porque el éxito de programas de este tipo se rentabilizan a medio plazo. Lo que sí es cierto es que en muchas ocasiones el cambio de la cultura es necesario, porque la propia supervivencia de la compañía está en juego.

1 comentario 

  1. roman 12 marzo 2014 - 4:10

    Nada que ver

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