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¿Cielos despejados o tormenta a la vista?

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4 abril 2012 a las 5:00, por

NASA Goddard Photo and Video, en Flickr.

Una vez cerrado el triste capitulo de Spanair, que más bien se leía como la crónica de una muerte anunciada, los ojos están puestos en los nuevos actores que se han subido al escenario: Iberia Express y Volotea.

Para algunos, un acto de fe en tiempos especialmente turbulentos; para otros, una aventura empresarial más con escasas probabilidades de éxito. En el caso de ambas empresas, las noticias surgidas en los medios han generado más ruido que información. ¿Malos augurios?

Nada más legítimo entonces que preguntarse hasta qué punto estos cambios van a alterar el actual panorama del sector aéreo en España. El primer efecto que resulta de un proceso de depuración en el mercado es un ajuste al alza en los precios de los servicios y un trasvase de la demanda hacia los competidores. Es lo que a priori ha ocurrido y según las declaraciones de algunos directivos del sector, justificado principalmente por las tarifas extremamente agresivas de la difunta Spanair. ¿Están entonces absueltas a partir de ahora las demás empresas aéreas de su futuro incierto? Los resultados publicados por Air Berlin, Air Europa e Iberia destacan por su color rojo chillón. Ya les viene bien que los precios de los billetes se recuperen a niveles más rentables.

Sin embargo, si depende de los nuevos actores, la estabilidad en los precios no durará mucho. Tanto Volotea como Iberia Express han anunciado precios rompedores sin que hubiera despegado siquiera su primer avión. O sea, poco parece haber durado la tan esperada “normalización” de los precios en el sector.

En realidad se mantienen los mismos desafíos para todos los implicados en el sector:

  • El producto “vuelo” se ha comoditizado hasta el extremo de no existir ya elementos de diferenciación entre cada uno de los operadores.
  • El mercado continúa volátil y deprimido. La demanda se genera en base a precios bajos.
  • Los costes operativos dependen en gran medida de la evolución del coste del petróleo, actualmente en máximos históricos y sin previsión de mejoría.

Tanto Volotea como Iberia Express se enfrentarán a estos desafíos siguiendo el mismo modelo de negocio impulsado en Europa por Easyjet y Ryanair:

  • Eliminación de cualquier servicio superfluo (o sea, todo menos el transporte del pasajero en si)
  • Optimización de la estructura de costes, principalmente costes fijos
  • Reducción de los costes de distribución
  • Máxima explotación de subvenciones públicas
  • Aplicación radical de estrategias de cross-selling y de up-selling
  • Optimización de ocupaciones y de rotaciones de la flota

Este modelo de negocio no permite ya grandes innovaciones o mejoras que puedan suponer una ventaja competitiva más allá de ofrecer el precio más bajo del mercado. Y aquí radica el mayor riesgo para todos los competidores: La tensión en los resultados es inherente al modelo de negocio por el cual estas empresas han optado. No queda (y probablemente ya nunca más habrá) margen para la implementación de mejoras en el producto. Por lo tanto, tampoco hay ya capacidad de diferenciación entre los competidores. Tendrá éxito el que tenga:

  1. Mayor capacidad de negociación con proveedores y con administraciones públicas.
  2. Mayor músculo financiero, léase capacidad de aguante.
  3. Estructura de costes más ligera.

En cuanto al arranque de Volotea y de Iberia Express,…alea iacta est! Poco más se puede decir. Y a los que todavía tienen la intención de meterse en este berenjenal, recomendarles la lectura de “La Estrategia del Océano Azul: cómo crear un espacio de mercado exclusivo y hacer la competición irrelevante”, de W. Chan Kim y Renee Mauborgne.

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Consultoría directiva turística especializada en el diseño y gestión de proyectos transformadores mediante la aplicación del Ciclo Comercial Turístico.

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