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La mayor prioridad es satisfacer al cliente.

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17 abril 2012 a las 11:00, por

"Happy Customer", Pinterest.

En este segundo post relacionado con el desarrollo ágil, vamos a analizar el primero de los doce principios sobre los que se sustenta esta metodología. Veremos una comparación con los desarrollos tradicionales y los beneficios que obtenemos de aplicar sólo el primero de los mismos.

En el desarrollo de software, el momento en que tenemos más información sobre el producto es cuando se pone en manos del cliente. Cuando comienza a usarlo y obtenemos el feedback que nos permitirá detectar si hemos logrado el objetivo marcado inicialmente. En un desarrollo tradicional basado en procesos predefinidos, con una documentación estricta y en el que se sigue una planificación inicial, esto ocurre al final, en la entrega del producto. En ese momento ya habremos consumido el presupuesto de implementación y si se detectan errores se deberá realizar una nueva planificación reduciendo los beneficios.

Este problema podemos resolverlo aplicando metodologías ágiles. Recordemos el primer principio de los doce en los que se sustentan los desarrollos ágiles, que comentamos en el anterior post:

La mayor prioridad es satisfacer al cliente a través de entrega temprana y continua de software con valor. Se puede conseguir reducir el coste de implementación hasta en un 50%.

Ahora veamos qué ocurre si aplicamos sólo este primer principio a un desarrollo de software y qué beneficios nos reporta:

  • Los riesgos y la incertidumbre que teníamos en los desarrollos tradicionales se reducen considerablemente. En este caso, cada iteración, cada entrega de software, tenemos al cliente validando nuestro trabajo. Se podrán resolver dudas y detectar errores que permanecerían ocultos hasta el final del desarrollo.
  • Cada poco tiempo, según como se definan las iteraciones, tendremos software de valor que incluso puede estar en uso por parte del usuario, haciendo más importante el feedback.
  • Mejoramos la productividad, pues evitamos desviaciones en los objetivos debido a una mala primera aproximación.

Cabe mencionar que no sólo se trata de satisfacer al cliente, sino de hacerlo partícipe del resultado del desarrollo en cada iteración, y también, como no, hacerlo responsable del resultado final.

Desde el punto de vista del equipo de desarrollo, el estrés que puedan suponer las contínuas entregas de software se ven compensadas por la seguridad que aporta el análisis del feedback del cliente, que confirme que se están consiguiendo los objetivos, o que permitirá realizar las correcciones oportunas en la siguiente iteración.

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