Muy recientemente, en concreto el pasado viernes 11 de mayo, visité por primera vez el Complejo la Cigüeña, situado en la localidad madrileña de Arganda, a 25 km de la capital. No lo niego: tenía bastante curiosidad por ver sus instalaciones y sus alojamientos ya que éstos se basaban en una novedosa idea compatible con el producto bungalow.
Ciertamente me interesaba mucho el hecho de que tales alojamientos son, en realidad, bungalows, aunque su concepto está lejos del bungalow convencional que todos —yo misma incluida—tenemos en mente. Lo primero que llamó mi atención es que no tienen cocina. Sin embargo, ofrecen las prestaciones de un hotel de cuatro estrellas, aunque con mucho más encanto y con una decoración de lujo que contempla temáticas distintas, a cada cual mejor.
Creo firmemente que este Complejo es un ejemplo de tendencia e innovación turística.
A grandes rasgos, pienso que esto es lo que se podría denominar como un “hotel horizontal”: bungalows/habitaciones en medio de un enorme jardín, con su parking privado junto al bungalow para mayor comodidad del cliente.
Una modalidad que podría tener un gran potencial si se sabe vender.
Creo que los bungalows instalados en campings o parques de vacaciones deberían tender más a las prestaciones que ofrece un hotel. Muchos de ellos ya empiezan a ofrecer alojamiento + desayuno o alojamiento + media pensión, y creo que es todo un acierto porque una parte importante de las vacaciones es NO cocinar y NO tener que ocuparse de recoger, limpiar el habitáculo, etc.
La parte complicada de llevar esta idea a cabo es que, a mayor número de bungalows instalados en un recinto turístico, el trabajo de prepararlos para su correcta disponibilidad se triplica, porque mientras que la limpieza y mantenimiento de una habitación es sencilla, para un bungalow se necesita mucho más tiempo, puesto que generalmente cuentan con varios dormitorios (un, dos o incluso tres)), un salón, un jardín que segar, un porche que cuidar, un mobiliario que mantener, más cristales que limpiar…
Y, claro está, este necesario mantenimiento también puede incrementar los costes.
Quizás los parques de vacaciones ubicados en el interior peninsular tendrían más facilidad en empezar a hacer esta transformación hacia “hoteles horizontales” por el número de bungalows que tienen (mucho menor), si los comparamos con los de playa.
Quizás haga falta tiempo, pero creo que este producto —todavía no muy extendido en España— tiene mucho futuro. Al tiempo.
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