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Manteniendo el rumbo en medio de la tempestad

1 comentario

1 mayo 2012 a las 5:00, por

Ángel-electrico-diego-fabbri

Diego Fabbri. Flickr.

Corren tiempos difíciles, sin duda, y todos las previsiones apuntan a un recrudecimiento del actual panorama socio-económico en España. El continuo goteo de malas noticias parece interminable, los indicadores macroeconómicos no dan aliento y la confianza de la sociedad en su clase política se desvanece al ritmo que el gobierno intenta espantar el fantasma de la intervención. Cuantas más medidas correctivas anuncia el gobierno, más alarmantes son las noticias en los medios internacionales, muchos de ellos alineando abiertamente a España con otras economías europeas ya intervenidas.

Más allá de los evidentes maleficios que ya se están haciendo notar en la sociedad y en la economía del país, preocupa la erosión de la competitividad del tejido empresarial a largo plazo.

España lleva ya cuatro años inmersa en la actual crisis, obligando a los empresarios y emprendedores a enfocar gran parte de sus esfuerzos y recursos a medidas correctivas –  frecuentemente urgentes y cortoplacistas – para paliar los problemas causados por un mercado que se erosiona bajo sus pies. En el mejor de los casos, las empresas logran adaptar su estructura y capacidades a la escasez del mercado y a unos ingresos menguantes. Pero muy pocos se atreven (¡o se pueden permitir!) trazar estrategias a largo plazo.

El desarrollo de estrategias a largo plazo exige no solo una actitud serena ante los desafíos coyunturales y un sólido conocimiento del mercado, si no también la capacidad de detectar, entender y aprovechar tendencias.

El sector turístico receptivo representa desde hace décadas uno de los grandes pilares de la economía nacional. Es probablemente también el sector productivo que mejor logrará capear el temporal, considerando que gran parte de la demanda proviene de economías menos lastradas que la española.

Conocer las necesidades de estos mercados y adaptarse a las tendencias será crucial para mantener la competitividad del destino España ante sus competidores más directos.

Se hace necesario por lo tanto contar con información actualizada y datos estadísticos contrastados para saber cómo piensa y decide el consumidor en los mercados emisores, y qué se está haciendo en los destinos competidores de España para atraer esa demanda.

Datos estadísticos actualizados pueden ser recabados desde varias fuentes, como por ejemplo el Flash Eurobarometer encargado por la Comisión Europea, el Panorama OMT del turismo internacional elaborado por la Organización Mundial del Turismo o el 28º Análisis de Turismo Alemán presentado por la fundación Stiftung für Zukunftsfragen. Este último informe si bien es de pago (€ 14,90) incluye pronósticos y previsiones específicos del mercado alemán para el año en curso.

El análisis de este tipo de datos constituye un primer paso elemental en la preparación de un plan estratégico coherente con el producto y el mercado.

La siguiente etapa consta de la correcta interpretación de los datos y de sus conclusiones, de forma que permita integrarlas en el desarrollo del plan estratégico de la organización. Dicho plan estratégico debe estar totalmente alineado con el modelo cultural y los valores fundamentales de la organización. Al tratarse de un plan estratégico a largo plazo, es necesario dotarlo de cierta flexibilidad, sin por esto traicionar los mencionados valores fundamentales.

Gestionar eventuales riesgos, establecer indicadores perfectamente medibles y un método efectivo de control de resultados completan los requisitos de un plan estratégico básico.

Un plan estratégico bien elaborado nos ayudará a resistir no solo cualquier tendencia a tomar decisiones precipitadas ante el acecho de los malos resultados, pero también a transmitir serenidad al resto de la organización, a proveedores, a clientes y al entorno inmediato.

1 comentario 

  1. Delia Mato Páez 20 mayo 2012 - 10:16

    independientemete, del como tú dices lamentable e ininterrumpido, situación degradante de nuestra economía.
    Nosotros, en las islas Canarias, no nos vemos muy afectadas pues nuestros mayores emisores son Alemania y Gran Bretaña, y estos países son los que, por su estructura, están menos afectados. Sin embargo, e independientemente de la crisis actual, nuestros márgenes en beneficios así como nuestras condiciones contractuales siguen siendo de pena, debido a la historia de siempre: atomización de nuesttra oferta, individualidad en las empretosas y falta de interés gubernamental. Nuestra comercialización continua siendo obsoleta y nuestras estructuras hoteleras, aunque muy cuidadas estéticamente continuan contando con un talen

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