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Saber priorizar: no todo tiene la misma importancia en la red, infografía

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7 junio 2012 a las 5:00, por

Buscar información en la red es relativamente sencillo, pero ante la cantidad ingente de resultados que los buscadores, las redes sociales o las páginas de contenidos nos devuelven, ¿cómo priorizar la información que realmente nos interesa?

Con esta pregunta se abre el artículo sobre priorización y filtrado de contenidos planteada por Tecnohotel en su numero de mayo. La respuesta viene dada a modo de infografía, en la que visualmente se presentan 3 claves para conseguir información en la red, dependiendo del momento y del tipo de relevancia que se necesite.  Estas claves son:

  1. Tiempo y paciencia. Sin duda la mejor opción si lo que se pretende es gestionar de forma óptima gran cantidad de información a largo plazo y permanecer siempre informado y al tanto de las noticias y tendencias de actualidad. Herramientas como Netvibes por ejemplo, te ayudan a conseguirlo.
  2. Ganar productividad siguiendo a los mejores. Identificar a aquellos que realmente son relevantes o considerados referentes en una determinada materia te garantizará contenido de valor de forma rápida y segura. La red profesional LinkedIn o la absolutamente en tendencia Pinterest son buenos ejemplos.
  3. Comparte tus datos, y deja que las máquinas hagan el trabajo. Si le das suficiente información a la red ella misma será quien termine por mostrarte aquello que necesitas. Y si no, prueba con Spotify o Amazon.
Saber-priorizar

Saber priorizar la información en la red

A continuación se transcribe el artículo íntegro de la revista:

Los primeros pasos de la web como medio de conexión ha llevado emparejado un modelo de gestión de la información similar al analógico, con bibliotecas y listados, donde todo tiene un único lugar y una secuencia.

El avance de la web e internet y el desarrollo de una cultura digital que impacta en todos los ámbitos de la sociedad, empieza a desarrollar un nuevo modelo de organizar la información y, por consiguiente, de consumirla. El intermediario de antaño empieza a ver cómo pierde valor porque la selección de la información y, por tanto la priorización de la misma, viene dada y aceptada por el receptor, no por el emisor ni por el canal.

Este entorno genera una abundancia de emisores y de canales que nos permiten acceder a la mayor cantidad de información de la historia. Y es en esta situación donde es preciso que cualquier persona –en el ámbito personal y profesional– desarrolle capacidades digitales de priorizar; si no, estará perdiendo competitividad ante aquellos que no sólo sepan buscar mejor, sino que sepan entender y filtrar mejor la información.

Hoy en día, dar por buena cualquier clasificación, listado o ranking de información que sea global y estándar para todo el mundo (como los buscadores), sin ser capaz de poder elegir, variarla o desarrollarla personalmente, es perder capacidades con relación a nuestros competidores.

Esas capacidades se consiguen de distintas formas:

  • Personales: siendo uno mismo quien hace la priorización, usando nuestro expertise, conocimiento, intuición y capacidad relacional. Cada persona se crea su priorización y ranking, basado en información cualitativa y cuantitativa, a través de búsquedas «humanas» o tecnológicas.
  • Curators: seleccionando a expertos. La priorización viene dada por una persona o empresa que el receptor acepta, para el momento y objetivo concreto.
  • Algoritmos inteligentes: seleccionando aquello que nos ofrecen los sistemas inteligentes que nos «conocen». Dejamos que la tecnología recopile información sobre nosotros para que, de forma inteligente, nos proponga y recomiende priorizaciones personalizadas (por ejemplo, los modelos de recomendaciones de Amazon).

Todo ello, de una manera dinámica y cambiante: todas las selecciones deben poder ser diferentes, tanto para personas distintas como para una misma persona, dependiendo del momento y objetivo de la búsqueda de información.

CRITERIOS BÁSICOS DE PRIORIZACIÓN

A la hora de priorizar contenidos en la red, hacemos uso de dos criterios básicos que la condición humana y la tecnología ponen a nuestro alcance. Por un lado, los criterios personales: nuestra intuición y nuestra propia capacidad de selección natural. En este caso entran en juego la objetividad y subjetividad del usuario, y la priorización se ve afectada por aspectos como la cantidad de respuestas u opciones coincidentes, la calidad de los contenidos, la firma de los mismos, la relevancia del autor…

Y, por otro, los criterios tecnológicos, que vienen dados por las herramientas de búsqueda: los algoritmos de los buscadores, las categorías de contenidos, etc. Podemos filtrar a través de categorizaciones que ayudan a la tecnología a mostrarnos la información organizada: noticias por fechas, contenidos por autor, contenidos dinámicos, contenidos virales…

Dependiendo de lo que necesitemos en cada momento podemos dejarnos llevar por una priorización más subjetiva (si, por ejemplo, estamos buscando el forjarnos una opinión sobre un tema) o menos (cuando estamos haciendo una búsqueda de datos para un informe estadístico, por ejemplo), lo que significa que la búsqueda de información depende no sólo del usuario que busca y del contenido que quiere buscar, sino del momento en que lo busca.

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